Doña Pilar de Borbón, hermana del Rey de España, ha recordado a una periodista que Iñaki Urdangarín es "inocente hasta que los jueces lo digan".

Pues no, la verdad. Doña Pilar ha caído usted en la trampa de convertir a los jueces en dioses Créame, Señora, no lo son.

Iñaki Urdangarín es inocente o culpable independientemente de lo que dictaminen los tribunales. La justicia existe, como existe la verdad y al mentir, lo bueno lo malo y hasta lo bello y lo feo. Como en la vida civil no nos podemos de acuerdo, dejamos que un árbitro decida más que nada para no llegar a las manos. Pero eso es otra cosa, Alteza. No caiga usted en el relativismo ramplón porque, además de falso, el relativismo es muy peligroso. Tan peligroso como idolatrar a los tribunales. Además los jueces son influenciables y vulnerables, especialmente a sus propias filias y fobias.

Esto no es una quisicosa conceptual: es el drama mismo de una modernidad que ha rechazado la verdad y se da de bruces con su propia inconsciencia. Porque si nada es bueno ni malo, justo o injusto, o si la justicia la decide un juez falible, pues mire usted, entonces lo que no existe es el derecho.

Eulogio López

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