• La ministra Báñez apuesta claramente por reducir el número de los jubilados de manera anticipada.
  • El plan del banco es reducir sus costes del 30% al 20% y afectará a los servicios centrales.
  • "La red de oficinas ya está muy ajustada", según Sebastián Moreno, de UGT.
  • Y todo esto coincide con el traslado a la nueva sede de la entidad, donde ya trabajan 3.000 personas.

Francisco González (en la imagen) está decidido a reducir los costes de personal y administración de BBVA para que pasen del 30% actual al 22%. Para lograr tan ambicioso objetivo, FG prejubilará a todo aquél que lo solicite, con unas condiciones que aún no han trascendido pero que seguramente serán las que la entidad viene aplicando y que incluyen el mantenimiento del 88% del salario.

En todo caso, la decisión no ha gustado en el Gobierno de Mariano Rajoy y menos aún en el Ministerio de Empleo. Sin ir más lejos, su titular, Fátima Báñez, ha afirmado este martes en la presentación del libro 'Pensiones, una reforma medular', que "no podemos dejar que nos abandonen los trabajadores con mayor experiencia y capacidad". La ministra ha vendido como muy positivo el hecho de que en 2013 se redujo un 6,5% el número de jubilaciones anticipadas.

Está claro que el plan de FG, llamado Níquel, según publica Invertia este martes, choca frontalmente con los objetivos de Báñez. Además, el proyecto de BBVA precariza el empleo -los nuevos trabajadores cobrarán mucho menos que los salientes y tendrán unas condiciones más precarias-, permite contratar a trabajadores más dóciles y disminuye el peso de los sindicatos en la entidad.

Sea como fuere, la reducción de personal afectará a los alrededor de 7.000 empleados de servicios centrales. Pero, insistimos, no será a través de despidos sino de prejubilaciones anticipadas y salidas voluntarias propiciadas por la externalización de servicios.

En ningún caso afectará a las sucursales. Y es que, según Sebastián Moreno, de UGT, "la red de oficinas ya está muy ajustada".

Y todo esto se plantea coincidiendo con el traslado del banco su nueva sede en el barrio madrileño de las Tablas, donde ya trabajan unas 3.000 personas que podrían llegar a 4.500 a finales de este 2014.

Pablo Ferrer

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