Recibido con honores por RTVE (mañana del viernes 17), el presidente colombiano, Gustavo Petro aprovechó para soltar un cúmulo de estupideces e injurias contra líderes occidentales conservadores como no se habían escuchado en un medio de comunicación español dede hacía tiempo, mientras Pepa Bueno, la periodista estrella de la socialista RTVE, asentía a las barbaridades de uno de los sujetos más atrabiliarios del panorama político actual  

Para hacer boca, al secretario de Estado, Marco Rubio, le calificó como "fundamentalista sionista", dentro de una envolvente, porque, según él, Donald Trump no es malo pero le rodea una burbuja de ultra-fascistas de mucho cuidado. ya saben, Franco es bueno, los malos son sus ministros.

Este es el ambiente del aquelarre de Barcelona, el de los Petros del mundo, que bajo la excusa definitiva del 'progresismo', magnífico concepto que justifica cualquier bestialidad, corre veloz hacia la demencia.

Este es el ambiente desde el que en España se observa el alto el fuego en el Líbano. Donald Trump ha obligado a Benjamín Netanyahu a detener los bombardeos al menos durante 10 días. Bienvenida sea la medida, todo apagón de las armas es bueno, pero repasemos este alto el fuego. Netanyahu es culpable por la inclemencia con el que ha atacado Líbano. 

Ahora bien, muchísimo más culpable es Hezbolá, que ha vuelto a hacer lo mismo que Hamas en Gaza: refugiarse del enemigo tras sus mujeres y sus hijos, y, en el caso de Líbano, tras los cristianos. Mientras, el Gobierno de Beirut, que le tiene miedo a los chiítas, mira hacia otro lado. 

¿Cómo luchar contra un enemigo que se esconde tras sus hijos y tras los civiles inocentes, sin provocar matanzas indiscriminadas. 

Por cierto, no sé quien documenta al Papa León XIV -al que Donald Trump no tiene ningún derecho a insultar- pero afirmar que la convicencia en Líbano entre cristianos y musulmanes es un modelo de convivencia... hombre sí, siempre que se entienda que los cristianos llevan medio siglo soportando la marginación de los musulmanes armados y cuando ya no aguantan más, marchándose del país.  

En cualquier caso, la única forma de acabar con la violencia en el Líbano, para siempre, no es un alto el fuego ni tan siquiera, me temo, un acuerdo de Paz. La única forma es acabar con la República Islámica de Irán que ha asesinado a 30.000 de sus súbditos, muchos más que los muertos por la guerra en dos meses, ya que ahora, encima, los ayatolás vuelven a las ejecuciones.