
Recién llegado de China, donde el peligroso, sinuoso y venenoso Xi Jinping le ha manejado como una marioneta para asegurar la colonización económica de China sobre España -que, encima, Sánchez vende como si fuera un éxito- y donde el líder comunista mundial, llegó a insinuar el presunto apoyo de España a la anexión de Taiwán por China.
Don Pedro ha organizado para hoy viernes y mañana sábado 18 la Cumbre hispano-brasileña, con un objetivo más alto que este cónclave bilateral: la puesta en marcha de la Multinacional Progresista Mundial, cuya siglas, MPM, evocan los zumos infantiles.
Vamos, que el equipo de propaganda del Sanchismo, el mejor del último siglo en España, ha pensado que lo de 'Internacional' recuerda demasiado a aquello que realmente se pretende: la V Internacional Comunista, y entonces han decidido pasarse al mundo de la empresa y autodefinirse como multinacional... que tiene su chiste, la cosa.
El aquelarre de Barcelona. De la Alianza de Civilizaciones (ZP) a la Movilización Progresista Mundial (MPM)
Hablamos del Aquelarre de Barcelona. Sánchez se entroniza en Pedralbes, a un paso de integrar a España en los BRICS, la nueva -quinta- Internacional Comunista, con el apoyo del nuevo marxismo hispanoamericano y pro-chino: Lula, Petro, Yamandú Orsi... todo insisto bajo el control de Xi Jinping.
Dos aderezos del aquelarre de Barcelona: el primero, Antonio Costa, la cuña progre-europea de la neonata MPM, presidente de un Consejo Europeo que nunca mandó un pimiento en Bruselas peor que ahora se reivindica como el eje de una Unión Europea en declive, y, segundo aderezo, la Cumbre hispano-brasileña, porque Sánchez necesita co-presidir esa V Internacional. Y como su hermano Lula, el presidente español es experto en terminar con la democracia desde dentro... democráticamente.
En todo caso, Pedro Sánchez trata de compensar su caída libre en España, ubicándose al frente de una multinacional ultra-progre y anti-Trump.
Dos aderezos del aquelarre de Barcelona: Antonio Costa, la cuña progre-europea en la MPM y en la Cumbre hispano-brasileña, porque Sánchez necesita co-presidir esa V Internacional, aunque no mande un higa. Como su socio, Lula, el presidente español es experto en terminar con la democracia... democráticamente
El presidente del Gobierno español no se autotitula comunista, ni, tan siquiera, últimamente, le gusta reivindicar el socialismo. Sánchez se define como progresista, un concepto tan vacuo como el 'No a la guerra', un banderín al que cualquiera puede engancharse, porque, naturalmente, nadie quiere la guerra y todos quieren progresar.
Sánchez trata de compensar su caída libre en España ubicándose al frente de una multinacional ultra-progre y anti-Trump. Pero recuerden: ¿Qué es progresismo? abajo los curas y arriba las faldas
Pero a la hora de concretar, recuerden: ¿Qué es progresismo? Abajo los curas y arriba las faldas.
Por cierto, no piensen en el comunismo clásico, opuesto al modelo económico capitalista. Eso ha quedado atrás con la fórmula china: un país, dos sistemas. La MPM es neocomunimo, o sea progresismo capitalista, o sea, Cristofobia
Por cierto, cuando hablo de la V Internacional Comunista, no piensen en el comunismo clásico, opuesto al modelo económico capitalista. Eso ha quedado atrás con la fórmula china "un país, dos sistemas". La Multinacional Progresista del mundo mundial (MPM) es neo-comunimo, o sea progresismo capitalista, o sea, en el siglo XXI Cristofobia y cristianofobia. El resto son... aderezos.










