
Primer aniversario del apagón… con un culpable cada vez más claro (Red Eléctrica y, por ende, la exministra socialista Beatriz Corredor, que es amiga de Pedro Sánchez) al que Gobierno y CNMC (ahora incoando expedientes sancionadores a diestra y siniestra) intentan esconder. Y este martes, también ha tenido lugar la Junta de Accionistas de Endesa, la última del español José Bogas como CEO, a quien ha cogido el testigo el italiano Gianni Vittorio Armani. Sin embargo, no se esperan cambios de enjundia, sino que la energética española será aún más una filial de Enel (energética italiana que controla el 70,1% del capital y que a su vez es propiedad en un 23,6% del Estado italiano). Y ya saben que a Enel le importan, principalmente, los dividendos que le reporte Endesa… y cuantos más jugosos sean, mejor que mejor.

Bogas (71 años) se veía con fuerzas para seguir más tiempo, como apuntó al presentar los resultados de 2025 a los periodistas a finales del pasado febrero, pero no ha podido hacerlo. Enel se lo ha impedido... y él, sorprendentemente, ha aguantado la humillación porque aún no se va de la compañía. No era algo que se mereciera porque su gestión no ha sido una tarea fácil, y menos cuando tenía las manos atadas por parte de Enel para invertir. Eso sí, tras 12 años en la silla de CEO y 44 años dentro de Endesa, el balance de su gestión es más positivo que negativo.
El ingeniero industrial madrileño ha sido cesado por los italianos, algo que supone un error, pero por el momento no dirá adiós a la energética. Se queda como consejero con categoría ‘otro externo’, al no poder serlo ni como dominical ni como independiente. Parece que la energética italiana no ha querido despedirse del todo de Bogas, sino que ha optado por seguir “beneficiándose de su amplia experiencia sectorial y conocimiento de la compañía”, como, curiosamente, ha apuntado Juan Sánchez-Calero, presidente no ejecutivo de Endesa, en su discurso ante los accionistas. Es más, ha añadido que no procedía relatar todos sus logros en sus 12 años como CEO, pero sí “que le traslade un sincero ¡gracias, Pepe! y les invite a sumarse a un sonoro aplauso”… Y los 4.150 accionistas presentes y representados (equivalentes a un quorum del 85,998% del capital) en la Junta han respondido a la invitación.

Las palabras de Sánchez-Calero no son baladí y mucho menos cuando Bogas aspira a convertirse en el próximo presidente no ejecutivo de Endesa, un plan que Hispanidad avanzó hace meses, concretamente el pasado septiembre. Es cierto que deseaba serlo al perder la silla de CEO, pero se ha encontrado con el rechazo de Enel y del propio Sánchez-Calero. Los italianos han puesto como excusa que dada la experiencia y la buena interlocución con el Gobierno Sánchez que tiene Bogas podría seguir mandando bastante. Por su parte, el actual presidente no ejecutivo insistió en que los plazos de los mandatos se cumplen... y el suyo termina en abril de 2027. Habrá que ver si dentro de un año, Bogas consigue dicha silla o no, más bien, si Enel se lo permite o no.
Ahora le coge el testigo como primer ejecutivo el italiano Gianni Vittorio Armani, un ingeniero eléctrico nacido en Roma que cuenta con más de 20 años de trayectoria en multitud de empresas italianas relacionadas con el sector energético y el de las infraestructuras. Ya conocía Endesa, pues desde el 25 de julio de 2023 era como consejero externo-dominical en representación de Enel. Ahora, desde la silla de CEO, Armani deberá afrontar varios retos, entre ellos: el futuro de la energía nuclear en España, la necesaria y urgente inversión en redes eléctricas, y el resultado de los expedientes sancionadores de la CNMC tras el apagón (ya van 56 y la lista seguirá creciendo) y las alegaciones que se presenten por parte de las receptoras. Además, deberá ponerse manos a la obra para dominar el castellano.

Parece que el mercado ha reaccionado bien, tanto a los acuerdos aprobados en la Junta (el dividendo) como al nuevo CEO: la cotización ha subido un 0,87%, frente a un incremento del 0,46% que ha tenido el Ibex 35. Se trata del mejor de los candidatos posibles... entre los peores. Cabe referir que en Endesa se quería un nuevo primer ejecutivo que fuera español y entre los candidatos figuraban: Pepe Casas, responsable de Regulación; Ignacio Mateo, responsable de Compras; y el planificador Juan Antonio Garrido, cuyas funciones, variadas, han recorrido todo el espectro de la compañía. Y en caso de que no fuera español, al menos, se conformaban con que se eligiera al director financiero, el italiano Marco Palermo (en la imagen de la derecha), que está muy contento viviendo en nuestro país. Pero Enel no ha hecho ninguna de las dos cosas, mermando las ambiciones del equipo directivo, y ha optado por Armani, que era consejero dominical de Endesa desde el 25 de julio de 2023.
Por tanto, la prioridad de la energética italiana en su filial española no estará en invertir sino en recibir dividendos, y la energética española tendrá que afanarse en tener contenta a la matriz con dichos dividendos.

Cabe recordar que para el plan estratégico 2026-2028, Enel ha anunciado unas inversiones para el negocio de redes en España de 5.460 millones de euros, inferiores a las planteadas para Italia (14.300 millones) e Hispanoamérica (6.240 millones). En total, las inversiones que anunció Enel para los próximos tres años ascienden a 10.600 millones, “de los que el 80% se destinará a los dos grandes pilares de la transición energética: las redes de distribución y las energías renovables”, como ha señalado Bogas en su último discurso como CEO, quien ha insistido en que la cifra que se destinará a redes (5.460 millones) “está condicionada a la evolución del marco regulatorio y, en particular, a la aprobación del Real Decreto que permita superar los límites actuales de inversión y asegure el reconocimiento de las inversiones realizadas”. O sea, que el nuevo CEO no sólo tendrá las manos atadas por parte de Enel, como le pasaba a Bogas,... sino que también se pone como excusa al marco regulatorio. Y no olviden que Enel ya amenazó con reducir inversiones hace meses,... cuando la CNMC estaba fijando la nueva tasa de retribución financiera, que al final subió ligeramente pero no llegó a lo que reclamaba el sector. Ahora se está apuntando al Real Decreto que impide superar los límites de inversión.
En todo caso, a lo mejor José Bogas hubiera hecho mejor en marcharse a casa.














