Con acuerdo de paz o sin él, el mal ya esta hecho. Las elecciones de mitad de mandato suelen traer resultados negativos para el partido al que pertenece el inquilino del Despacho Oval. Ha sido una constante en la historia reciente. El expresidente Barack Obama perdió el control de la Cámara Baja en su primer mandato, y nunca recuperó el control de dicha Cámara durante toda su presidencia, e igualmente perdió el control del Senado en el primer test electoral de su segundo mandato. Donald Trump perdió igualmente durante su primer mandato el control de la Cámara Baja. Y lo propio le ocurrió a Joe Biden.

Y todo parece apuntar a que, siguiendo la tendencia histórica, los republicanos perderán el control del Congreso el próximo mes de noviembre, pero no deben descuidarse porque la lucha por la mayoría en la Cámara Alta está muy reñida, y no podría descartarse igualmente una sorpresa negativa para los conservadores.

Así, aunque en principio parecía que la reconquista demócrata de la Cámara Alta se antojaba un sueño, el avispero iraní y las perniciosas consecuencias para la economía estadounidense pueden ser letales para los republicanos

Por este motivo, resultarán claves las contiendas en dos feudos republicanos como son Texas y Ohio, si bien el último históricamente fue un Estado bisagra que decidía la Casa Blanca, en los últimos años, desde la irrupción de Trump en política, se ha convertido en un Estado fundamental para los conservadores.

En el caso de Texas, se ha vivido un escenario intenso de primarias, tal y como contamos en Hispanidad. El senador John Cornyn que representaba desde el año 2002 a Texas en la Cámara Alta, y optaba a su quinto mandato, fue desafiado en las primarias republicanas por el fiscal general del Estado, Ken Paxton, y por el joven congresista afroamericano, Wesley Hunt. Hunt fue eliminado en la primera votación, y la contienda quedó como un cara a cara entre Cornyn y Paxton, con una igualdad máxima. Sin embargo, días antes de la segunda vuelta, en un sorprendente giro de los acontencimientos, el presidente Trump, que no había apoyado a ninguno de los tres candidatos para garantizar la neutralidad en la contienda, decidió apoyar a Paxton, lo cual resultó decisivo, y Cornyn se quedó fuera de la carrera. Aunque ambos candidatos son defensores de la valores conservadores y cristianos, el empuje de Paxton se ha debido a que Cornyn siempre ha generado suspicacias entre las bases texanas del partido por su simpatía hacia el establishment histórico del partido. Eso no quita que Cornyn siempre fue candidato efectivo, y Paxton aún tiene que demostrarlo, máxime cuando los demócratas han puesto toda la carne en el asador en esta contienda. Así, ha vencido en las primarias progresistas, el congresista estatal James Talarico, una estrella emergente en la formación, que cuenta con padrinazgo político del expresidente Barack Obama y de la exvicepresidenta y candidata presidencial demócrata en 2024 Kamala Harris. Con apenas 37 años, y formado en el Seminario Presbiteriano de Austin, Talarico es nieto de reverendo protestante, y se considera como un “cristiano devoto”. Sin embargo, su visión del cristianismo es singular, por cuanto es un gran crítico de lo denomina el “cáncer del nacionalismo cristiano”, es favorable al aborto y defensor de la ideología LGTBi. No obstante, cuenta con gran apoyo financiero y mediático, y teniendo en cuenta que el contexto político no es bueno para los republicanos, el oriundo de Round Rock es la mejor opción demócrata para lograr un escaño por Texas. La cuestión no es baladí, desde 1993 ningún demócrata ha representado a Texas en el Senado de Estados Unidos.

Algo parecido ocurre en Ohio, donde está en juego el escaño del republicano Jon Husted, actual senador y antiguo vicegobernador del Estado, que sucedió en el cargo a JD Vance, quien con anterioridad a su elección como vicepresidente, representó a Ohio en la Cámara Alta entre 2023 y 2025. Y si bien era una elección que parecía asegurada, el contexto electoral actual está dando alas a los demócratas, que han reclutado al exsenador Sherrod Brown, que perdió hace dos años el escaño que ocupaba desde 2007 frente al republicano hispano Bernie Moreno, y que pretende recuperar un puesto para los progresistas en el Senado.

Otros escaños republicanos que están amenazados, son el del senador Dan Sullivan por Alaska, que tiene un importante desafío por el lado demócrata con la candidata Mery Peltola, que representó a Alaska en el Congreso entre 2022 y 2025, y el de la veterana senadora por Maine Susan Collins, que representa a su estado desde 1997, y que se mide al extremista de izquierda y populista Graham Platner, que cuenta con el apoyo del senador octogenario Bernie Sanders, padre intelectual del sector más radical de izquierda de los demócratas y candidato en las primarias presidenciales demócratas. La duda será si Platner es capaz de superar la campaña, dadas las graves acusaciones de escándalos sexuales y de comportamiento inapropiado hacia las mujeres que gravitan sobre él. Eso no ha impedido, por el momento, que las bases demócratas le hayan consagrado como candidato.