
Pepe Bogas tiene 70 años y su gestión al frente de Endesa es de notable alto. Pero, miren por dónde, como adelantara Hispanidad, empieza a cansarse hasta de su 'ascenso', o salida con honores: desde el cargo de CEO, hasta la Presidencia no ejecutiva de Endesa, que hoy ocupa Juan Sánchez-Calero.
Y es que José Bogas se entendía mejor con el socialista Starace que con el berlusconiano Flavio Cattaneo. Ojo, Cattaneo tampoco está fuerte, en cuanto es hombre de Matteo Salvini, en baja, no Giorgia Meloni, en alza. Pero, por el momento sigue de CEO de ENEL.
Si los italianos fueran listos dejarían en paz a Bogas, que lo ha hecho bien y que comienza a cansarse: empieza a dudar de que sea bueno convertirse en presidente no ejecutivo, en sustitución de Sánchez-Calero
Pero no se trata tan sólo de una cuestión de relaciones personales. Hay algo mucho más importante. Cattaneo ha sometido a la antigua eléctrica pública española a un régimen de adelgazamiento forzado. Es más, Endesa se ha convertido en el paradigma de la deslocalización, de lo que podríamos llamar complejo de sociedad filial. Es decir, Roma exprime a Madrid mientras Madrid se ve impotente para crecer, porque la central sólo le considera como aportador de dividendo a la caja central y le reduce la capacidad inversora. Y claro, para un CEO como Bogas, la situación no resulta agradable.
Si los italianos fueran listos dejarían en paz a Bogas, que lo ha hecho bien. Ahora, en Roma se le acusa de ser blando con el Gobierno. Duro no ha sido, pero ha sabido defender los intereses de Endesa. Últimamente, incluso en el asunto nuclear.











