Este martes, cuando se cumple un año del apagón, se ha celebrado la Junta de Accionistas de Endesa, la última de José Bogas como CEO, cargo que ocupa desde 2014. El ingeniero industrial español se despide de la primera línea, por ahora, pero no de la energética a la que ha dedicado 44 años de su vida, pues se quedará como consejero... con categoría ‘otro externo’ porque no puede ser ni dominical ni independiente. Y en su último discurso como primer ejecutivo ha insistido en defender que se mantengan las centrales nucleares españolas y se eleve el límite de inversión en las redes eléctricas. Dos aspectos que ya ha mencionado en varias ocasiones en los últimos años. 

Bogas (71 años) ha empezado su discurso con un pequeño lapsus: “Es la primera vez que me dirijo a ustedes como consejero delegado de Endesa, la última vez, tras 12 años de responsabilidad”. Se ve que se quería quedar, pero la crisis de los últimos años en los que ha tenido las manos atadas por parte de Enel (la energética italiana que es dueña del 70,1% del capital) para invertir no se lo han puesto nada fácil y ha acabado poniendo fin a su trayectoria como primer ejecutivo, cargo que ha ejercido durante 12 años. “Son solo una parte de los 44 años dedicados a la compañía, en los que les aseguro que me he levantado cada día sintiéndome orgulloso de trabajar y liderar una de las principales eléctricas del país”, ha señalado, destacando que lo mejor han sido “los trabajadores”, a los que considera como “el mejor activo que tiene esta compañía”. Ahora se quedará como consejero, pero con la vista puesta en convertirse en el próximo presidente no ejecutivo dentro de un año, cuando acabe el mandato de Juan Sánchez-Calero, como avanzó Hispanidad el pasado septiembre. 

José Bogas y Juan Sánchez-Calero

 

En su discurso, el ingeniero industrial madrileño ha apuntado que los cambios más profundos en el sector energético los ha vivido en estos últimos 12 años años. “Hacer evolucionar Endesa desde dentro, no ha sido un camino fácil, pero los resultados son evidentes. Somos una de las empresas líderes de la transición energética”, ha apuntado. Bogas ha referido que Endesa no depende de forma directa de Irán, pero “sí de un mercado global interconectado, donde cualquier alteración en la disponibilidad o en las rutas de transporte de materias primas termina trasladándose a los precios”. “Cuando el precio del gas se incrementa en los mercados internacionales, ese coste se traslada, en mayor o menor medida, al precio de la electricidad”, algo que ya pasó en 2022, con la guerra en Ucrania. Un contexto en el que “España cuenta con una ventaja estratégica indiscutible: su creciente capacidad renovable, unida a la consistencia de su parque nuclear. El impacto en el precio eléctrico en España, a diferencia de otros países, está siendo limitado: según el think thank energético Ember, en lo que va de 2026, el gas ha influido en el precio de la electricidad en España en solo el 15% de las horas”. 

Bogas no se ha olvidado del apagón, refiriendo que fue “un incidente cuya causa debe situarse en las deficiencias estructurales y de planificación, previsión y reacción del operador del sistema ante las elevadas oscilaciones de tensión del sistema eléctrico”. Asimismo, ha apuntado a que confluyeron varios factores técnicos interrelacionados, entre ellos: una programación insuficiente de generación síncrona, la generación renovable era ese día la más abundante del mix pero no podía participar activamente en el control de la tensión, y se sumó la particularidad del sistema español (que, por petición del operador del sistema, opera con niveles de tensión más elevados que el resto de Europa, lo que incrementó la vulnerabilidad del sistema ante cualquier anomalía). Al hilo de los expedientes sancionadores que ha incoado la CNMC para intentar tapar al verdadero culpable (Red Eléctrica, y por tanto, Beatriz Corredor), ha confirmado que el 28 de abril de 2025 “todas nuestras centrales de generación operaron correctamente según lo previsto”.

Junta de Accionistas de Endesa

 

Respecto a la energía nuclear, ha pedido ser pragmáticos y “acompasar el calendario de cierres al ritmo real de la transición energética” porque “posponer determinados cierres permitiría precisamente eso: una transición ordenada”. También ha recordado que “las energías renovables y la energía nuclear no son excluyentes, sino complementarias” y que “las centrales nucleares desempeñan un papel estratégico en varios ámbitos: contribuyen a la estabilidad técnica del sistema, aportando inercia y facilitando el control de la tensión; proporcionan generación constante, las 24 horas del día, lo que ayuda a moderar la volatilidad de los precios”. Ha advertido que “un cierre completo del parque nuclear implicaría un incremento del precio de la electricidad de en torno a 13 euros por megavatio hora (MWh), un 20% sobre los niveles actuales”, según estiman varios estudios recientes, y a eso “se sumaría el impacto en los objetivos climáticos”. Además, ha apuntado que “sin nuclear, el sistema tendría que recurrir en mayor medida a los ciclos combinados” (lo que supondría más consumo de gas, más precio de la luz, más emisiones y más dependencia de los mercados internacionales) y que “un cierre anticipado en España supondría una clara divergencia respecto a la evolución internacional, al privar al sistema de una tecnología que contribuye de forma decisiva a la seguridad de suministro, a la competitividad y a los objetivos de descarbonización”. Por todo ello, ha pedido “reflexión y diálogo”, pues “hablamos de activos estratégicos vitales para nuestra economía y nuestra autonomía energética”.

Bogas también ha resaltado que es clave reforzar la red, a la que el nuevo plan estratégico prevé destinar 5.500 millones de euros, “inversión condicionada a la evolución del marco regulatorio y, en particular, a la aprobación del Real Decreto que permita superar los límites actuales de inversión y asegure el reconocimiento de las inversiones realizadas”. Asimismo, ha apuntado que hoy “la capacidad de la red constituye una de las principales trabas para el crecimiento económico, la electrificación de la industria y la consecución de los objetivos de descarbonización, lo que evidencia la necesidad de incrementar los límites regulatorios de inversión actuales. Esta situación está limitando el desarrollo industrial y frenando proyectos que podrían reforzar la posición de España como referente energético en Europa”. Por ello, es clave “un marco regulatorio que incentive y favorezca la inversión a largo plazo”.

Juan Sánchez-Calero / Foto: Pablo Moreno

 

El ingeniero industrial madrileño ha concluido su último discurso ante los accionistas como CEO de Endesa dando las gracias a los trabajadores, “lo mejor de mis 44 años en Endesa”, así como a los accionistas y a personas que han sido referentes clave en su carrera (mencionando a Rodolfo Martín Villa, Manuel Pizarro y Rafael Miranda). También ha agradecido el apoyo de Juan Sánchez-Calero; del vicepresidente de Endesa y CEO de Enel, Flavio Cattaneo; y del resto de consejeros. “Desear el mayor de los éxitos al nuevo consejero delegado de Endesa. Estoy convencido de que sabrá guiar a la compañía hacia nuevas metas y alcanzará cotas aún más altas. Yo continuaré apoyando a esta compañía a la que considero mi casa, como consejero del Consejo de Administración”, ha añadido. 

Por su parte, Sánchez Calero ha referido “la solidez de nuestra estrategia y la capacidad de generación de valor”, así como que “Endesa ha desarrollado su actividad en un entorno general de incertidumbre”, al que ahora se añade la guerra de Irán. “Por segunda vez en cinco años, se nota la dependencia de Europa de los combustibles fósiles importados”, por lo que “el reforzamiento de las redes y el impulso de las inversiones renovables son claves”. Asimismo, ha apuntado que “Endesa ha cumplido sus objetivos” y que el “plan estratégico implica un esfuerzo notable de inversión”, al se suma el nuevo lan de sostenibilidad que complementa el estratégico”. 

El quórum de la Junta ha sido del 85,998% del capital social, con un total de 4.150 accionistas presentes y representados. Y todos los acuerdos propuestos han sido aprobados, incluyendo el reparto del dividendo. Eso sí, no se ha aprobado el nombramiento del nuevo CEO, porque no estaba en el orden del día de la Junta.