
Decíamos que estamos en un contexto del reflujo del hidrógeno verde, que se da incluso antes de alcanzar un gran desarrollo, dado que aún no es rentable... y por tanto, ruinoso. Sin embargo, Moeve (antes Cepsa) ha decidido reafirmar su apuesta en dicho vector energético al confirmar la primera inversión en su proyecto del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde. Eso sí, no lo hará en solitario, sino con socios... y también contará con ayudas públicas.
El hecho de que ahora se prime la economía sobre la ecología no ha favorecido al hidrógeno verde, además, será antes rentable si se produce al lado de donde se va a consumir que si se opta por transportarlo (algo en lo que insiste Enagás... con muchas ayudas públicas, claro está, y a través de hidroductos). En el caso de Moeve no sólo busca producirlo al lado de su consumo, sino también por su transporte, pero de forma distinta al plan de Enagás: añadiéndole nitrógeno para convertirlo en amoniaco verde y transportarlo en barco, pues este último es más barato de transportar que el gas natural licuado (GNL).
Claro que no hay que perder de vista otros movimientos: en Iberdrola se pidió al CEO, Pedro Azagra, que minimizara la división de hidrógeno... y en 24 horas se deshizo del equipo entero; en Repsol se ha reducido la inversión en hidrógeno verde y se canceló la planta de Puertollano, optando por ir a paso lento, pero se ha aprobado la inversión en los dos primeros electrolizadores para Cartagena y Bilbao. Y ojo, la multinacional estadounidense Accelera by Cummins (socia de Iberdrola y BP) aplicará un ERE para la mayoría de la plantilla de su planta de Guadalajara, donde fabricaba electrolizadores... y que recibió la visita de Pedro Sánchez.

Es cierto que Maarteen Wetselaar, CEO de Moeve, ha sido sensato con dicho vector energético... y por ahora, no rentable. En el último Foro de Davos, apuntó que “en 2026 veremos iniciarse aquellos proyectos con verdadera viabilidad y respaldo comercial”. Y ahora se ha conocido que la compañía (controlada en un 61,5% por Mubadala, el fondo soberano de Abu Dabi; y en un 38,5% por el fondo de inversión estadounidense The Carlyle Group) ha tomado la decisión final de inversión para empezar a construir el mayor proyecto de hidrógeno verde del sur de Europa. En su primera fase, llamada Onuba, se invertirán más de 1.000 millones de euros, que Moeve no afrontará en solitario: tendrá una participación mayoritaria del 51%, pero contará con otros socios minoritarios. En concreto, con Masdar -una empresa estatal de energía renovable emiratí que es propiedad de Taqa, la petrolera Adnoc y Mubadala (primer accionista de Moeve)- que ya tiene presencia en España al comprar el 49,99% de las plantas fotovoltaicas de Endesa y Saeta Yield; y con Enalter (compañía que apuesta por desarrollar gases renovables, tiene como accionista mayoritario a Enagás Renovable -filial de Enagás en la que participa Amancio Ortega a través de Pontegadea con un 5%- y a Alter Enersun -empresa de Ricardo Leal, que es dueño de Cristian Lay y el más rico de Extremadura-).
La decisión de inversión se ha conocido al tiempo que los resultados de Moeve de 2025, en los que ha ganado un 54% más, pero se ha reducido su resultado bruto de explotación (ebitda) un 9%, a 1.685 millones. Esto último se explica por los descensos en todos sus negocios: el ebitda de Química ha caído un 29%, a 181 millones; el de Exploración y Producción ha descendido un 13%, 259 millones, tras haber vendido los activos de Abu Dabi, Colombia, Perú y Surinam... y quedarse sólo con los de Argelia; y el de Energía (Energy Parks, Commercial & Clean Energies, Mobility y Trading) ha bajado un 4%, a 1.400 millones. Por su parte, el beneficio neto de explotación (ebit) se ha incrementado un 7%, a 1.126 millones; y el beneficio neto se ha disparado un 54%, respecto al de 2024, cuando volvió a terreno positivo al finalizar el impuestazo energético.
A pesar de contar con mayor flujo de caja operativo (1.514 millones, un 35% más), las inversiones han descendido un 11%, a 1.151 millones. La deuda neta se ha mantenido estable en 2.362 millones, pero la liquidez se ha reducido un 10%, a 5.493 millones, por lo que Moeve ha hecho bien en contar con socios para empezar a invertir en su gran proyecto de hidrógeno verde... y más cuando su ebitda sigue a la baja (como ya se vio en los nueve primeros meses).
Claro que Moeve no sólo apuesta por el hidrógeno verde, sino que empezó el año anunciando una fusión de sus gasolineras y refinerías con las de la petrolera portuguesa Galp. Una operación con la que sus accionistas (Mubadala, Carlyle y Amorim) podrán monetizar parte de sus activos, pero que no creará un grupo más grande, sino dos plataformas: una industrial que controlará Moeve y otra de retail que dirigirán al 50%... y que más adelante podrían vender.













