Desde el Foro Económico Mundial que se celebra en Davos (Suiza), el neerlandés Maarten Wetselaar, CEO de Moeve (antes Cepsa), se ha mostrado muy sensato en lo que respecta al hidrógeno verde, frente a la utópica postura que mantiene Arturo Gonzalo, CEO de Enagás. “En 2026 veremos iniciarse aquellos proyectos con verdadera viabilidad y respaldo comercial”, ha señalado Wetselaar, en una entrevista en Expansión.

Palabras sobre un vector energético que se mueve entre la burbuja y el reflujo, y aún no es rentable, pero lo será mucho antes si se produce al lado de donde se va a consumir que al transportarlo. El CEO de Moeve ha señalado que “el mercado del hidrógeno verde se está reordenando. Es lo normal en mercados de nueva creación”. De hecho, cree que, tras “una fase de perspectivas elevadas, comienza una fase de madurez y racionalización, donde se quedan los proyectos con verdadero potencial y viabilidad”.

Desde la petrolera (que cada vez lo es menos, al haber desinvertido en el 70% de su negocio de exploración y producción, y sólo quedarse con los activos de Argelia), que controla en un 61,5% el fondo soberano de Abu Dabi (Mubadala) y en un 38,5% el fondo de inversión estadounidense Carlyle, se apuesta por producir hidrógeno verde al lado de donde se va a consumir. Primero, para descarbonizar sus parques energéticos -el nuevo nombre que ahora se da a las refinerías- y sus plantas químicas; y segundo, para fabricar combustibles sintéticos que usará el transporte pesado y la aviación, así como metanol, amoniaco y gas natural sintético para el transporte marítimo. Claro que Moeve también apuesta por transportar hidrógeno verde, pero no como lo hace Enagás, sino añadiéndole nitrógeno para convertirlo en amoniaco verde y transportarlo en barco, pues este último es más barato de transportar que el gas natural licuado (GNL). 

Moeve confía en iniciar la construcción de su Valle Andaluz del hidrógeno verde, que “será el más grande de Europa”, en los próximos meses. Y hablando del viejo continente, Wetselaar está convencido de que la fusión de sus gasolineras y refinerías con las de la petrolera portuguesa Galp “nos convertirá en el gran campeón europeo de los combustibles renovables, como son el hidrógeno y los biocombustibles”... y en un contexto favorable, pues “a Península Ibérica será el gran hub de Europa en moléculas verdes (hidrógeno y derivados como amoniaco y metanol), aprovechando mejoras operativas y tres salidas al mar”. Asimismo, considera que el proyecto de Moeve es uno de los “más ambiciosos de transición energética de Europa”, continente que ante la tensión geopolítica tiene la “oportunidad para construir una Europa más fuerte”, pero ojo, “sólo jugará un rol internacional si acelera su inversión en industria”... y para ello es necesario apostar por la competitividad y afrontar la urgente inversión en redes eléctricas en España. 

Por cierto, ante la futura fusión de algunos negocios con Galp, Wetselaar está convencido de que “nos dota de escala y estabilidad para implementar las inversiones industriales necesarias que serán clave para aumentar el valor de la compañía en el futuro” y ha subrayado que “no estamos trabajando en otras operaciones”. Y todo ello cuando se vuelve a rumorear que Carlyle, que entró en su accionariado hace más de seis años (a mediados de octubre de 2019, se hizo con el 37% del capital y unos meses después, en marzo de 2020, elevó su participación al 38,5%), por lo que su ciclo de inversión ya estaría maduro,... y los fondos de inversión suelen tener un horizonte de inversión de unos cinco años en una compañía... y luego optan por salir, con plusvalías, claro está.