
Una vez más, se puede ver lo ruinoso que es el hidrógeno verde, que hoy aún no es rentable… y que tardará en serlo. Al mismo tiempo, llega una nueva muestra de que Pedro Sánchez es un tanto gafe en lo que a empresas se refiere. Todo esto se refleja en el hecho de que Accelera by Cummins, socia de Iberdrola y BP, ha anunciado un ERE que afectará a la mayoría de la plantilla en su planta de Guadalajara.
Recuerden que la multinacional estadounidense inició su actividad en dicha planta en la primavera de 2024 para fabricar electrolizadores, unos elementos destinados a la producción de hidrógeno verde, pero su actividad no ha durado ni dos años a la vista del citado ERE. Y es que el expediente que se está negociando podría afectar a unos 88 empleados de una plantilla que llegó a ser de algo más de un centenar de personas (incluyendo algunos puestos con contratos a través de empresas de trabajo temporal). Claro que cuando se inauguró la previsión era crear hasta 150 empleos altamente cualificados, ampliables a 200 a medida que aumentara la producción, y además, recibió ayudas públicas.
A la vista del ERE atrás quedan los anuncios que se hicieron a bombo y platillo sobre Cummins y su inversión en Guadalajara para levantar “una de las mayores plantas de electrolizadores para la producción de hidrógeno verde en el mundo”. Cabe recordar que dicha fábrica se anunció, tras la decisión de Iberdrola y Cummins de asociarse en proyectos de producción de hidrógeno a gran escala en España y Portugal, en mayo de 2021. Dicho acuerdo reunió no sólo a representantes de las dos empresas, sino también representantes institucionales, entre otros: el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; la vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera; la titular de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto; el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page; el presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha, Pablo Bellido; y la alcaldesa de Toledo, Milagros Tolón. A día de hoy, de estos últimos, sólo Sánchez, García-Page y Bellido se mantienen en los mismos puestos.
Cuando se anunció el acuerdo entre Iberdrola y Cummins, se preveía que la planta estaría operativa en 2023 y generaría 350 nuevos puestos de trabajo, conforme aumentara la producción. Sin embargo, ninguna de las dos cosas se han cumplido: se inauguró en 2024, apenas llegó a superar el centenar de empleados y ahora despedirá a la mayoría.
Claro que no sólo ha habido incumplimientos en lo relacionado con Cummins. Iberdrola presumía de que la compañía estadounidense sería su proveedor de electrolizadores para el proyecto de hidrógeno verde en la planta de Fertiberia en Palos de la Frontera (Huelva), que estaba dentro de su acuerdo con el fabricante de fertilizantes que también incluía proyectos en Puertollano (Ciudad Real). Asimismo, la eléctrica dirigida por Ignacio S. Galán destacaba que había presentado 53 proyectos de hidrógeno verde al programa de los fondos europeos Nex Generation EU para producir 60.000 toneladas al año, una capacidad de producción que “equivaldría al 20% del objetivo nacional (capacidad instalada de 4GW en 2030) y aseguraría que alrededor del 25% del hidrógeno que actualmente consume España no generaría emisiones de CO2”. A día de hoy, la eléctrica se mantiene bajo las riendas de Galán, aunque al CEO, Pedro Azagra, se le encargó minimizar la división de hidrógeno y en 24 horas se deshizo del equipo entero de hidrógeno. Además, hace unos meses, Iberdrola demandó al Gobierno Sánchez al quedar excluida de un reparto de 794 millones de euros de fondos europeos para el hidrógeno verde, según informó El Confidencial,... y esto ha podido influir en el encargo que se le hizo a Azagra... y que se tomó demasiado en serio.
Cummins también ha contado con otra socia relevante en el sector energético: la petrolera británica BP. Hace un año se anunció que Cummins iba a suministrar un sistema de electrolizador de 100 MW para el proyecto de hidrógeno verde de BP en Lingen (Alemania), que supondría la mayor planta de este vector energético de BP hasta la fecha. Y dichos electrolizadores se harían en la fábrica de Guadalaja con la vista puesta en que el proyecto se pusiera en marcha en 2027 y llegara a producir hasta 11.000 toneladas de hidrógeno verde al año. Sin embargo, a la petrolera británica se le ha atragantado la transición energética y ha advertido de un impacto de más de 4.000 millones en los negocios relacionados con la misma. Además, está en plena redefinición estratégica para equilibrar la rentabilidad de sus negocios tradicionales (petróleo, gas y queroseno -el combustible que usa la aviación y en el que es líder mundial-) con los riesgos financieros que conlleva la transición energética y la tendencia actual de que ahora prima la economía sobre la ecología.
Y ojo, porque BP era el principal cliente de la planta de Cummins en Guadalajara, por lo que se ha visto bastante afectada por la suspensión de sus pedidos… Y sin carga de trabajo futura a la vista ha anunciado un ERE para la mayoría de la plantilla, que completará los encargos ya comprometidos el próximo verano.
No se puede olvidar que la planta de Cummins en Guadalajara fue visitada por Pedro Sánchez el 18 de marzo de 2025, donde insistió en el ruinoso hidrógeno verde... y presumió de que sus “decididas políticas” han atraído el 20% de los proyectos europeos de hidrógeno verde. Pero en realidad, no se trata de inversiones, sino de subvenciones públicas. Y entre sus acompañantes, Sánchez contó con Arturo Gonzalo, CEO de Enagás, quien sigue manteniendo su apuesta por el ruinoso transporte del hidrógeno verde... con subvenciones públicas, claro está.
Sin embargo, tanto Sánchez como Gonzalo, deberían tener muy en cuenta que se trata de un vector energético que aún no es rentable... y que esto se conseguirá antes si se produce al lado de donde se va a consumir. Por esto último apuesta, por ejemplo, Repsol, aunque también ha dado algún paso atrás y hace unos meses canceló su planta de Puertollano. Asimismo, cabe referir que en Moeve (antes Cepsa), su CEO, Maarten Wetselaar, se ha mostrado bastante sensato en lo relacionado con proyectos de hidrógeno verde, pues solo iniciarán aquellos con verdadera viabilidad y respaldo comercial, dentro de una apuesta que incluye no sólo producirlo al lado de donde se va a consumir, sino también su transporte, pero no como Enagás, sino añadiéndole nitrógeno para convertirlo en amoniaco verde y transportarlo en barco, pues este último es más barato de transportar que el gas natural licuado (GNL). Además, cabe recordar que hace unos meses, Olvido Moraleda, consejera delegada de BP España, habló de sobreoptimismo y burbuja en hidrógeno verde. A la vista del ERE anunciado por Cummins, parece que dicha burbuja se ha empezado a pinchar... mientras el Gobierno Sánchez lleva esperando más de tres años la gran inversión que iba a liderar Maersk con socios privados para producir metanol verde en España, combinando hidrógeno verde y captura de CO2.













