
Enagás ha presentado sus resultados de 2025 y presumide de haber cumplido sus objetivos, por lo que abonará un dividendo de un euro por acción. Esto ha gustado al mercado, que ha aplaudido, aunque ligeramente: su cotización asciende un 0,4%, el doble que el Ibex 35 (+0,2%), al mediodía. Sin embargo, en la conferencia con analistas, se ha vuelto a constatar que insiste en su apuesta por el hidrógeno verde, sobre todo, por su ruinoso transporte, a pesar del reflujo que vive este vector energético y de los augurios en contra. Eso sí, ha dejado las pérdidas de 2024, pero su beneficio de 2025 depende mucho de las plusvalías obtenidas al vender activos.
La compañía gestora del sistema gasista español y transportista de gas ha mejorado ingresos un 7%, hasta 976,8 millones de euros. En esto ha contribuido el sellado de los pozos de Castor, que ha permitido que el incremento de otros ingresos regulados compensara el impacto negativo del marco regulatorio (alrededor de -57 millones). En total, los ingresos por actividades reguladas han crecido un 6,3%, a 949,1 millones; y otros ingresos de explotación han subido un 33,5%, a 27,7 millones.
Por su parte, el beneficio bruto de explotación (ebitda) ha descendido un 11,2%, a 675,7 millones, superando el objetivo previsto y con decremento algo menor al esperado por el consenso de analistas (-11,5%), gracias al Plan de Eficiencia puesto en marcha y al buen comportamiento de las participadas (155,3 millones), según han destacado los analistas del Banco Sabadell. El beneficio neto de explotación (ebit) ha bajado un 14,1%, a 368,1 millones. El beneficio neto ajustado (sin el impacto de la rotación de activos) o beneficio recurrente ha sido de 266,3 millones, un 14,1% menor al de hace un año.
Eso sí, la compañía que dirige Arturo Gonzalo ha preferido destacar el resultado neto, que ha pasado de unas pérdidas de 299,3 millones (en las que influyeron las minusvalías de la venta de su participación en la estadounidense Tallgrass Energy) a un beneficio de 339,1 millones, debido a demasiados extraordinarios, entre los que se incluyen: las plusvalías de la venta de la estación de compresión Soto La Marina en México (5,1 millones) y la startup Sercomgas (9,6 millones), la revalorización por la adquisición del 51% de Axent (16,9 millones) y la actualización del valor razonable del Gasoducto Sur Peruano (GSP,) debido a la rectificación favorable sobre el laudo notificado en el primer semestre (41,2 millones).
Las inversiones netas se han desplomado, desde 770,9 millones a -74,6 millones,... pues el flujo de caja libre ha disminuido notablemente, de 1.386 millones a 301,3 millones; y el flujo de caja operativo ha pasado de 615 millones a 376 millones. Las participadas han aportado unos dividendos de 164 millones. La deuda neta de Enagás ha cerrado en 2.475 millones, frente a los 2.404 millones del año anterior, de la que más de un 80% es a tipo fijo. El ratio de deuda neta sobre ebitda ajustado ha pasado de 3,3 veces a 3,6, al tiempo que el coste de la deuda bruta ha descendido del 2,6% al 2,1%.
En 2025, Enagás ha avanzado en su apuesta por el hidrógeno verde, sobre todo, a través de su ruinoso transporte a través de la Red Troncal Española de Hidrógeno y el hidroducto H2Med, con ayudas públicas incluidas, por supuesto. Eso sí, su CEO, Arturo Gonzalo, ha defendido que este vector energético está despegando “a una velocidad sin precedentes”, justo cuando se está dando cierto reflujo (con pasos atrás de muchas compañías y fondos) y también augurios en contra que él considera “juicios de valor, interpretaciones, opiniones, que, en muchos casos, tienen la vocación de convertirse en profecías autoincumplida”. Claro que ha reconocido que en Enagás han hecho un cierto ajuste en los ambiciosos objetivos que inicialmente se fijaron para el hidrógeno renovable y estimó que, posiblemente, esas metas para Europa de consumir 20 millones de toneladas de este vector energético en el horizonte 2030 deban verse ralentizados en unos dos o tres años. Algo que no considera un retraso, ¡prrrr! y se ha marcado 2033, “como muy tarde”, para la entrada en vigor de los sistemas regulados de hidrógeno en todos los Estados miembros de la UE.
Y de cara al futuro, Gonzalo ha señalado que prevé que a partir de 2027 vuelva a crecer en beneficios y ebitda, una vez que la caída de ingresos regulados llegue a su fin este año. Los analistas del Banco Sabadell han recordado que este año se conocerá la nueva regulación de redes de transporte de gas (cuyo borrador se espera en el primer semestre) y no esperan grandes cambios respecto a la actual.












