
Decíamos que el tren español es… cada vez más vasco, como se refleja con la entrada del PNV en Talgo y los éxitos de CAF, en cuyo accionariado está presente desde hace tiempo. Y tras un 2025 que ha acabado bien para este partido nacionalista vasco, y de derechas, parece que el nuevo ha empezado aún mejor, como se puede ver en los últimos contratos logrados por ambos fabricantes ferroviarios.
El PNV está presidido por el bilbaíno Aitor Esteban desde el pasado 29 de marco, cuanto tomó el relevo a Andoni Ortuzar y dejó de ser portavoz del partido en el Congreso. Por su parte, Ortuzar no se aburrirá, pero no podrá ser multi-empleado, pues deberá elegir entre ser asesor de PwC o consejero de Movistar+, la filial de vídeo de Telefónica.
Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF) recorrió con los últimos kilómetros de 2025 con una nueva adjudicación que sumar a su cartera de pedidos. Esta última cerró el pasado 30 de septiembre en 15.579 millones de euros, una cifra un 6% superior a la del 31 de diciembre de 2024, pero hay que sumar importantes contratos conseguidos en el cuarto trimestre. En concreto: el mantenimiento de los trenes de varias cercanías en el estado de Sao Paulo (Brasil) por unos 500 millones; el suministro de 22 trenes regionales en Francia por unos 250 millones; el suministro de los nuevos trenes del operador belga SNCB por 1.700 millones, siendo el mayor contrato de su historia hasta la fecha; y el proyecto integral para la línea 10 del metro de Nápoles (Italia), su primer proyecto de conducción automática de metros. Este último contrato podría superar los 630 millones, con una fase inicial por valor 259 millones, y CAF lo ha logrado a través del consorcio que tiene con las empresas italianas AET, Francesco Ventura Costruzioni Ferroviari, Mer Mec STE y Leonardo.
Recuerden que a CAF le va bien en resultados y ha sido una decisión acertada no haber entrado en el capital de Talgo. Asimismo, ha sido capaz de lograr el mayor contrato de su historia, un hito que ha conseguido en Bélgica, pese a los recelos en el fabricante ferroviario francés Alstom y las críticas de sindicatos y políticos por no elegir a este último, incluso hubo presiones por la inclusión de CAF en la lista negra de la ONU al operar en zonas ocupadas por Israel. Sin embargo, el fabricante ferroviario que preside Andrés Arizkorreta y dirige Javier Martínez Ojinaga ha sido capaz de superar todo esto y de seguir creciendo en pedidos. Algo que habrá sacado más de una sonrisa al PNV porque está en su accionariado desde hace tiempo: tras los empleados de CAF (dueños del 24,973% del capital), la Bilbao Bizkaia Kutxa Fundación Bancaria posee un 13,231% (un 10,231% lo controla a través de Kutxabank y un 3% de forma indirecta) y el Instituto Vasco de Finanzas tiene un 3%.
En paralelo, el PNV tiene razones para sonreír en Talgo, tras entrar en su accionariado, trasladar su sede social y fiscal desde Las Rozas (Madrid) a Vitoria (Álava), hacer cambios en su Consejo y cesar a Gonzalo Urquijo como CEO. Y es que el fabricante ferroviario ha empezado 2026 haciéndose con un contrato de mantenimiento para seis trenes de alta velocidad por parte de la empresa pública de ferrocarriles de Uzbekistán (UTY), por cerca de 80 millones y una duración de diez años. Se trata del mayor contrato de mantenimiento de Talgo en el país asiático, tras más de 15 años de varios acuerdos sucesivos, y al mercado le ha gustado: su cotización ha subido un 5,71% en el primer día de bolsa del nuevo año.
Recuerden que un consorcio vasco, formado por la siderúrgica Sidenor (propiedad de José Antonio Jainaga), el fondo público vasco Finkatuz, la Fundación Bancaria BBK (de la que acaba de salir Xabier Sagredo y le sustituye Unai Rementeria) y la Fundación Bancaria Vital), se ha hecho con el 29,76% del capital de Talgo que poseía Pegaso -la sociedad que compartían el fondo Trilantic y la familia fundadora, la familia Oriol-. Tras una ampliación de capital, dicho porcentaje se ha diluido ligeramente y se ha quedado en el 27,4%, repartido entre: Jainaga (7,8%), Finkatuz (7,8%), BBK (7,8%) y Vital 3,9%. Tras dicho consorcio, en el fabricante ferroviario se encuentran: Pegaso (9,3%), SEPI -o sea, el Estado español, tras invertir 75 millones- (7,8%), Torrblas -sociedad de inversión que controla Ana Patricia Torrente Blasco- (5%), Torreal -firma de inversión de Juan Abelló- (3,2%), una autocartera del 0,7% y el resto es capital flotante (free float) que cotiza en el mercado.
Al Consejo de Administración de Talgo se han incorporado José Antonio Jainaga y Maite Echarri como representantes del consorcio vasco y han salido María José Zueco y Mario Álvarez. Así, el Consejo ha quedado formado por: Carlos Palacio Oriol, que mantiene la presidencia y es miembro de la familia fundadora; Jainaga; Echarri; Antonio Oporto del Olmo; Marisa Poncela García y Gonzalo Urquijo. Eso sí, este último ha sido cesado como CEO de Talgo y se ha nombrado como director general al ingeniero Rafael Sterling, quien trabaja en el fabricante ferroviario desde 2022 y antes lo hizo en Irizar durante nueve años. Precisamente, el cese de Urquijo será votado por los accionistas del fabricante ferroviario en una junta extraordinario el próximo 3 de febrero.











