Seguimos con la operación abyecta, ya saben, la compra de EME, empresa 100 por 100 propiedad de Ángel y Javier Escribano, por Indra, empresa que preside Ángel Escribano y de la que poseen el 14,3% del capital.

Para maquillar el flagrante conflicto de intereses, los Escribano ‘brothers’ encargaron la operación al consejero delegado de Indra, José Vicente de los Mozos, lo que resulta muy ilustrativo porque, en un primero momento, don Vicente criticó muy duramente la operación y se opuso a ella.

Actualmente, sin embargo, el CEO de Indra trabaja para encontrar el encaje de la operación… y para convencer a los consejeros independientes que la rechazan, entre otros motivos, porque no quieren acabar en los juzgados.

El problema es que estamos ante una empresa, Indra, que cotiza en Bolsa y otra, EME, que no lo hace. Las primeras valoraciones de Escribano Mechanical & Engineering S.L. hablaban de unos 700 millones de euros, que rápidamente ascendieron a entre 1.000 y 1.500 millones. Con el paso de los meses y ante el asombro de la comunidad empresarial, la valoración de EME se ha situado por encima de los 2.000 millones.

No está nada mal, sobre todo teniendo en cuenta que la compañía de los Escribano facturó 300 millones de euros en 2024 y gracias a sus contratos con Indra. ¿Puede una empresa que ingresa 300 millones -ingresar no es ganar- valer más de 2.000 millones? Me dirán que las expectativas son muy positivas por las guerras actualmente en curso, y es cierto, pero aun así, la diferencia es excesiva.

El problema más grave, sin embargo, no es la ausencia de una referencia para valorar EME, sino el hecho de que EME trabaja para Indra. No conviene perder de vista que EME no puede vivir sin Indra, aunque Indra sí puede vivir sin EME.

En esto trabaja actualmente De los Mozos, tras ver con sus propios ojos cómo los Escribano le han ganado el pulso a Moncloa y no se han marchado de Indra. En otras palabras, su objetivo de convertirse en presidente de Indra se ha desvanecido y ahora ya sólo le queda retirarse, eso sí, con un bonus millonario, como adelantó Hispanidad. No obstante, para ello tendrá que dejar encarrilada la operación abyecta, preferiblemente antes de la próxima cita del Consejo de Administración de Indra, el miércoles 25 de marzo.

Hablamos de un ‘retiro’ dorado: millonario y dedicado a lo que realmente le gusta: la organización del gran premio de F1 que se celebrará en Madrid el próximo mes de septiembre.