Ante el encarecimiento del precio del petróleo el Partido Popular, por una vez y sin que sirva de precedente, ha propuesto reducir el IVA de los carburantes y aumentar la deducciones por hijo en el IRPF. No son dos medidas para crecer sino para recaudar menos, pero algo es algo. 

Entonces, la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, se ha ofendido muchísimo porque ella siempre ha vendido que lo moderno es meterle la mano en el bolsillo al ciudadano, a ser posible de forma inmisericorde. 

Asegura que "esto no es serio". Lo serio, al parecer, es la confiscación del ciudadano -"No es magia, son tus impuestos"- ha sido la pieza sobre la que ha girado toda la política económica del PSOE: recaudar de los que se matan trabajando y otorgar subvenciones a los vagos.

No, las medidas del PP son más urgentes que relevantes pero, al menos esta vez, han propuesto algo... poco serio para Marisu, naturalmente.