La reunión entre Medvedev y Kim Jong-Il aventura un acercamiento entre ambos países

 

Corea del Norte se muestra dispuesta a negociar una moratoria nuclear con el fin de llevar a cabo la desnuclearización de la isla. Washington y Seúl se muestran escépticos ante el anuncio de la tiranía comunista.

En la presente semana, uno de los principales focos de interés de la diplomacia mundial ha sido la inesperada reunión entre el presidente ruso, Dmitri Medvedev y el líder norcoreano, Kim Jong-Il.

En muy pocas ocasiones se puede ver en público al tirano norcoreano Jong-Il y menos todavía se le ve reuniéndose con otros mandatarios internacionales… con la excepción de China. Por este motivo, resulta sorprendente el viaje que ha emprendido el líder de una de las tiranías más férreas del planeta al gigante ruso. Dicha reunión parece confirmar la tendencia que se venía dando en los últimos meses que no es otra que el acercamiento del gigante ruso al régimen comunista asiático.

En dicha reunión, el líder supremo coreano ha mostrado la 'buena' disposición de su país a reiniciar el diálogo nuclear y también ha afirmado que su país podría considerar el establecimiento de una moratoria nuclear que tendría como objetivo final la desnuclearización de la Península de Corea, que es un conflicto abierto desde la década de los años cincuenta del pasado siglo.

Sin embargo, el anuncio no ha generado más que escepticismo en Estados Unidos y Corea del Sur que saben bien que el régimen comunista nunca ha estado dispuesto a renunciar a su poderío nuclear y, además, Estados Unidos se muestra desconcertado por el acercamiento del país a Rusia. En este sentido, se ha manifestado la portavoz de la secretaría de Estado norteamericana, Victoria Nuland, quien ha asegurado que si Corea del Norte abandona sus ensayos nucleares, Estados Unidos reiniciará el diálogo, pero si el país asiático no muestra tal disposición, no habrá negociación alguna.

Gabriel López

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