Ya es un rumor a voces en el todo Madrid que Alfredo P. Rubalcaba -si le das la espalda te la clava- abandonará el Gobierno para dedicarse a ser candidato.

Se ha negado desde que accedió a la vicepresidencia primera, entre otras cosas porque desde Moncloa sabía que contaría con más medios y que la campaña le vendría dada.

Ocurre que ahora que Rubalcaba no tiene muchas opciones de vencer a Rajoy pero sí quiere vencer a sus adversarios internos, llámense José Bono o Carme Chacón, además de neutralizar a Zapatero y al peligrosísimo José Blanco.

Para no ser discutido -en el seno del PSOE- Alfredo -llamadme Alfredo- necesita unos resultados, digamos, aparentes. Por ejemplo si el PP consigue mayoría absoluta sería su final político. Y como el voto moderado, el de las clases medias, se le está marchitando, Rubalcaba ha decido convertirse en "Rubal" 'el Rojo'. Busca el voto nacionalista, el voto de Izquierda Unida y, en general, el voto progre.

Verbigracia: comenzó como adalid del derecho al aborto y este fin de semana  nos ha dicho a todos que sabe cómo arreglar ese pequeño detalle del desempleo, aunque no nos ha explicado cómo.

Ahora, el ministro de Trabajo, que se ha atrevido -¡qué boca!- a hablar de la salida de Rubalcaba del Gobierno de "Rubal" 'el Rojo', ha hablado de reducir el salario de los banqueros. Mejor sería que permitieran -y no lo han permitido-, que fueran los propietarios de una empresa, los accionistas, quienes decidieran -ojo, decidieran, no ser simplemente informados- el salario de sus empleados, los presidentes y 'ceos' de la banca.

Por cierto, "Rubal", 'el Rojo' sigue sin responder a la petición de indulto del consejero delegado del Santander Alfredo Sáenz. ¿Dará el 15-M tantos votos?  

Eulogio López

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