• Hasta ahora, el Ejecutivo ha declarado que tenía que subir los impuestos para reducir el déficit, pero el déficit se mantiene, la deuda sube y los impuestos no bajan.
  • Y se corre el peligro de que este círculo vicioso se convierta en crónico.
  • Y, por supuesto, las ayudas a la banca nunca se recuperarán.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro (en la imagen) ha admitido este martes que las ayudas a la banca -junto con el plan de pago a proveedores- han disparado el déficit público.

En declaraciones a la cadena SER recogidas por Europa Press, Montoro ha señalado que efectivamente la deuda pública está subiendo de tal manera que en 2014 estará muy próxima al 100% del PIB. La previsión para finales de 2013 es que alcance el 94,2% del PIB.

En realidad, no sabemos a ciencia cierta si ha sido el primero o el segundo en admitirlo, ya que el ministro de Economía, Luis de Guindos, al mismo tiempo pero Catalunya Ràdio, ha declarado lo mismo: la reestructuración bancaria ha salido "muy cara".

Desde que llegó al poder, el Gobierno de Rajoy ha mantenido que para reducir el déficit no quedaba más remedio que subir los impuestos. Lo hizo y de la manera más contundente: subiendo el IRPF. Lo malo es que, tras la subida de impuestos -también la del IVA-, el déficit no se ha reducido y la deuda pública aumenta sin parar.

En pocas palabras, estamos dentro de un círculo vicioso y corremos el peligro de que se convierta en crónico. Por cierto, Montoro también ha declarado que no subirá más el IVA que, según él, ya es "alto y caro". No lo hará porque perjudicaría el consumo y paralizaría la recuperación.

En cualquier caso, el ministro ha señalado que acometerá una reforma fiscal que entrará en vigor en 2015, año electoral. Qué se apuestan a que bajarán algo los impuestos, eso sí, muy poco en relación a las subidas.

Sea como fuere, Montoro tiene razón en una cosa: es "inevitable" reducir el déficit público. El problema es que ha elegido la peor manera para hacerlo que, además, ha demostrado ser un fracaso: subiendo los ingresos -los impuestos- en lugar de bajando los gastos.

Y, por cierto, las ayudas a la banca nunca se recuperarán, por mucho que los ministros -especialmente Guindos- se empeñen en afirmar lo contrario.

Pablo Ferrer

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