• Los roadshow del CEC para vender la marca España han sido un fracaso.
  • Lo único que funciona es que acudan los tres grandes del CEC: Alierta, Botín y Fainé, pero la gente le preguntan más por sus empresas que por la marca España.
  • Al mismo tiempo, los ministros Guindos y Soria explican la reforma energética en Wall Street, claro que cuando un Gobierno tiene que explicar una reforma, tal vez sea porque no es la mejor.

Para centrar el tema: Fernando Casado (en la imagen) es el director del Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC), ya saben, el grupo formado por las mayores empresas de nuestro país que, entre otras cosas, promociona la marca España en el exterior.

Casado quiso contratar a su amigo Lalo Azcona, a la sazón presidente de la consultora Estudio de Comunicación, para vender la marca España. Pero la respuesta del Ejecutivo fue contundente. Le vinieron a decir algo así: ¿Te has vuelto loco La marca España la venderá el ministro de Exteriores, el Alto Comisionado del Gobierno para la Marca España, Carlos Espinosa de los Monteros… incluso si el CEC quiere echar una mano, estupendo. Pero pagar a una empresa privada para que lo haga, no.

Lo cierto es que los roadshow del CEC para vender las bondades de nuestro país han sido un rotundo fracaso. Nos referimos a las reuniones convocadas para escuchar al propio Casado. Para que se hagan una idea, a una de las últimas -en Alemania- acudieron dos personas. Tal vez por eso, Espinosa de los Monteros es el que menos participa en este tipo de reuniones.

Sin embargo, la cosa cambia cuando acuden los tres grandes del CEC: César Alierta -presidente del CEC además de Telefónica-, Emilio Botín e Isidro Fainé que, por cierto, es, de los tres, el que más ha trabajado para potenciar la marca España en el exterior. Las convocatorias son un éxito cuando son ellos los ponentes, aunque los asistentes les preguntan más por sus empresas que por la marca España.

Al mismo tiempo, este miércoles, los ministros de Economía e Industria, Luis de Guindos y José Manuel Soria respectivamente, han comenzado un roadshow por Wall Street para explicar a los inversores y analistas la nueva reforma energética del Gobierno. La idea no es mala, aunque si tienen que explicar una reforma tal vez sea porque no es la mejor.

Pablo Ferrer

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