• El presidente de Endesa ha utilizado a Expansión -es consejero- para abrir la veda contra Brufau.
  • Al mismo tiempo, el Gobierno está dividido respecto a Brufau: Soria le sigue apoyando, mientras la vicepresidenta y Jorge Fernández apuestan por el cambio. Estos dos últimos son los dos más próximos a representante de los intereses italianos en España.
  • Otro candidato es el mencionado Juan María Nin, que al frente de la petrolera, no cabe duda, cobraría mucho más que en Caixabank.
  • ¿En qué va a quedar todo esto? Por el momento en nada, pero Moncloa ya ha dado el primer aviso para contentar a sus seguidores más ambiciosos.

La que ha armado el diario Expansión con su edición del lunes 10. En portada, a toda página: "Repsol prepara el relevo de Brufau". Considerando que Antonio Brufau es el presidente de Repsol deberíamos concluir que don Antonio se va a cesar a sí mismo. O mejor, que Brufau ha presentado su dimisión irrevocable a Brufau.

El artículo aparece sin firma, con gran despliegue y sonoro acompañamiento editorial. Naturalmente, en Repsol niegan que Brufau se haya exigido tal cosa a sí mismo. Tal cosa es el relevo.

Lo cierto es que el presidente de Endesa, Borja Prado (en la imagen), quien ya ha dejado de ser útil a los italianos de ENEL, y que es consejero de la editora de El Mundo y Expansión (así como de Tele 5) ha lanzado su candidatura a la Presidencia de Repsol. Curioso, porque la petrolera le tiene contratado en cuanto presidente de Mediobanca España, es decir, del 'convoluto' político-económico trasalpino. Le apoya el consejero de la petrolera, Juan Abelló, aún accionista de Sacyr, y propietario del 10% de Repsol, que no es moco de pavo. Y hete aquí cómo, tras la gran batalla en la constructora, resulta que Juan Abelló y Luis del Rivero coinciden en algo: sus enormes deseos de echar a Brufau. Abelló, desde luego, defiende la candidatura de Prado.

Pero, sobre todo, Prado utiliza como instrumentos para sus propósitos a sus dos mejores instrumentos monclovitas: la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y el titular de Interior, y hombre próximo a Rajoy, Jorge Fernández.

Pero hay otro candidato a la Presidencia de Repsol. Se trata de Josep Piqué, el ex del PP en Cataluña. Este no utiliza a Moncloa porque Rajoy es de los que no olvida. No olvida, por ejemplo, que Piqué dio la espantada en el PP catalán.

Naturalmente, el otro candidato es el que ofrece Expansión: Juan María Nin, que, como consejero delegado de Caixabank cobra mucho menos de lo que cobraría como presidente de Repsol.

En resumen, lo sucedido puede entenderse como el primer aviso del Gobierno Rajoy a Antonio Brufau desde la expropiación de YPF. Entendámonos: Brufau cuenta en el Gabinete con el apoyo entusiasta del titular de Industria y Energía, José Manuel Soria y hasta ahora podía contar con el del responsable de Economía, Luis de Guindos, que fuera hasta su entrada en el Gobierno, consejero de Borja Prado en Endesa. No cuenta, sin embargo, ni con el apoyo de Cristóbal Montoro ni con el de Álvaro Nadal, jefe de la Oficina Económica de Moncloa y hombre muy influyente en el presidente.

¿Y qué piensa Rajoy? Seguramente está pensando en el rescate, no en Repsol, pero sí es cierto que durante la batalla entre Luis del Rivero y Pemex contra Brufau, a quien Mariano Rajoy, entonces jefe de la oposición, recibió en Génova, presentado por un conocido periodista español, fue a Brufau, y le apoyó en su pulso con Del Rivero.

Otro enemigo del presidente de la principal petrolera española es el embajador norteamericano, el influyente y peligroso Alan Solomont, quien acusa a Brufau de haber introducido operadores ligeramente indeseables en Hispanoamérica. Por ejemplo, Sinopec. Y la verdad es que con la lengua que tiene este curioso representante norteamericano acusa al presidente de Repsol de asuntos aún más graves. En cualquier caso, este íntimo de Obama no pierde oportunidad de denigrar a Brufau ante el Ejecutivo.

¿Va a pasar algo? Por el momento no, pero esta parece la primera andanada contra Brufau, sólo eso. Por ejemplo, ya empieza a correr por todo Madrid cuál sería la indemnización por despido a la que tendría derecho: tres anualidades más una cuarta por exclusividad. Total, 24 millones de euros, 3 más de los que cobró Alfonso Cortina.

Y de postre, cómo no, ella: Cristina Fernández de Kirchner, quien ha acepado acudir a la Cumbre Iberoamericana de Naciones, a celebrar en Cádiz y que, naturalmente, sigue exigiendo al Gobierno español la cabeza de Brufau. Por cierto. Luis del Rivero, nuevo accionista de YPF, ayuda todo lo que puede.

Eulogio López

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