A don Pascual Sala, presidente del Tribunal Constitucional, se le revuelven las entrañas cuando alguien susurra que los magistrados del Tribunal Constitucional no son independientes.

Sufre este chico, que ya legalizó Bildu y ahora Sortu (no, no ha legalizado ETA, malpensados).

Ahora bien, una preguntita para don Pascual: "Si los magistrados del TC son tan independientes, ¿por qué todas las sentencias con trasfondo político acaban, como la de Sortu, con seis votos a favor, los nombrados por el PSOE y aledaños, y cinco en contra, los nominados por el PP y aledaños? A don Pascual le molesta muchísimo que le digan filosocialista pero es curioso que los llamados vocales progresistas siempre voten en una misma dirección y lo mismo hagan los llamados vocales conservadores.

Mire usted, don Pascual, si yo no me fío de sus dictámenes no es porque sea usted filosocialista y progre sino porque niega que lo sea.

Dicho lo cual, Esperanza Aguirre tiene razón al pedir que el desaparezca el Tribunal Constitucional (como en Estados Unidos) y se integre en el Tribunal Supremo.

Pero me parece poco. El CGPJ, y con él el Supremo, también está politizado. A por lo que hay que ir es a la justicia popular. Eso significa dos cosas: promocionar el jurado popular e introducir la elección popular de jueces. Lo que existe ahora es el corporativismo judicial.

Pero que quede claro que don Pascual Sala es un magistrado independiente. El hecho de que durante toda su trayectoria política haya apoyado las medias del PSOE y de la progresía es una pura casualidad. Casualidad múltiple y reiterada, ciertamente, pero, a la postre, casualidad.

Eulogio López

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