• Y me temo que estas elecciones van a servir de poco. Ojalá me equivoque.
  • Cunado no se tienen principios se acude a las ideologías.
  • Cuando ni tan siquiera hay ideología te conviertes en identitario.
  • Para el identitario sólo existe amigo y enemigo, los míos y los otros, nosotros y ellos.
Aunque se haya amortiguado el enfrentamiento político, no se ha amortiguado el peligro de guerra civil en España con origen en el procés. Lo que Juan Español está reflexionando este miércoles es su recorrido mental reciente, marca de Cataluña y los catalanes, que va desde el asombro, a la indignación por el complejo de superioridad moral de los catalanes hasta la catalanofobia pura: ¡qué les den! En consecuencia, me temo que estas elecciones del 21-D van a servir de poco. Entre la demencia separatista y el cabreo del resto de España, los ánimos no se templarán ni en una generación. Y por tanto, no bajemos la guardia: el peligro de enfrentamiento civil, incluso de guerra civil, no se ha reducido. No sólo porque las elecciones no vayan a cambiar nada, sino porque vivimos un proceso que se concreta en las tres fórmulas:
  1. ¿Qué quieren esos tíos?
  2. ¿Qué se han creído esos tíos?
  3. ¡Qué les den!
Y eso es lo malo, porque el 50% de los catalanes no quiere separarse de España y no se les puede abandonar. Y también porque los catalanes son muy femeninos, en el sentido de que, como la mujer, necesitan sentirse queridos y estimados. Desde luego, no están cogiendo el mejor de los caminos. Pero, sobre todo, no hay que bajar la guardia con Cataluña, independientemente de los resultados de las elecciones, porque el problema de fondo es que Cataluña aún se encuentra más descristianizada que el conjunto de España, que ya es decir. Y cuando uno no tiene principios acude a las ideologías, y cuando ni tan siquiera se tiene ideología acude a las identidades, sea como miembro de la República independiente de Cataluña o como miembro de los Boixos Nois, suspirando por Leo Messi. Para el identitario sólo existe amigo y enemigo, los míos y los otros, nosotros y ellos. Y si encima andan escasos de principios, de valores, pues entonces solo les queda el enfrentamiento civil, la guerra civil. Eulogio López [email protected]