• El rey emérito ha intervenido, cada vez más preocupado por la inacción de su sucesor, Felipe VI.
  • Y Sánchez muestra las dos caras: en algunos círculos reconoce que esto es teatro.
  • Vamos, que cederá cuando no le quede otro remedio.
  • Y al día siguiente, el ciclotímico secretario general habla de crear el Frente Popular y separatista.
  • En Euskadi podría gobernar una alianza Podemos-Bildu. Lo mejor de lo mejor.
Juan Carlos I (en la imagen junto a Pedro Sánchez), ha tomado el testigo que se niega coger su hijo, Felipe VI, al que como Rey le correspondería un papel mucho más activo para formar Gobierno. Ni corto ni perezoso ha realizado una gestión, no con los viejos felipistas sino como el joven Pedro Sánchez: que espere su turno y que el PSOE puede mantenerle en lo alto y, mientras, que permita gobernar al PP. Quede claro que la respuesta ha sido negativa. Sánchez no se fía de sus correligionarios.  Y encima es ciclotímico: por la mañana asegura que todo esto es teatro y que dejará que Rajoy gobierne cuando no tenga otro remedio. Por la tarde, enerva a los suyos con el intento de creación de un Frente Popular, con Podemos, separatistas y lo que haga falta, o con Podemos y un Ciudadanos que se abstendría. Por lo demás, los riesgos en Galicia y en Euskadi son evidentes. Si Rajoy pierde Galicia puede perder el país. Y en el País Vasco, Podemos y Bildu podrían gobernar. Si quiere evitarlo el PNV deberá contar con PSOE y con PP. Pero, en el entretanto, el Rey jubilado actúa como rey y el monarca en ejercicio disfruta de unas felices vacaciones. Es muy progresista, aunque un poco vago. Eulogio López [email protected]