• Un mundo del revés. Bashar Al Asad defiende la libertad de culto de los cristianos.
  • Por contra, Barack Obama se lamenta –por vez primera- de las víctimas cristianas en Irak.
  • Pero, para justificar su cobarde cesión ante el verdugo islámico, resucita la campaña contra las armas de fuego en USA.
  • Ciertamente, el empleo de armas de fuego sólo tiene una justificación y muchas contraindicaciones.
  • Pero lo cierto es que no fueron los rifles quienes mataron a los asesinados de san Bernardino: fueron dos fanáticos musulmanes.
  • No fueron las armas, sino la mano, el corazón, el cerebro y el alma de los dos canallas musulmanes que apretaron el gatillo.
  • El cristianismo que creó Occidente se resume así: misericordia divina y libertad humana.
  • Si el hombre no posee libertad religiosa tampoco posee libertad de pensamiento ni de expresión.
  • Y en el siglo XXI, el mayor enemigo de la libertad religiosa no es el Oriente cristófobo sino el Occidente cristiano… y tibio.
El presidente sirio Bashar Al Asad ha visitado un templo cristiano de Damasco, donde se preparaba la Navidad. Es más, en una zona de combate con los 'rebeldes' y donde horas antes se habían escuchado disparos. Pero, miren por dónde, resulta que los fieles de la Iglesia recibieron a Al Asad, el mayor canalla del universo según la Casa Blanca, como su salvador. ¿Por qué? Porque los cristianos sirios saben que Al Asad –que insisto, no es un santo, sino un dictador- respetaba, sin embargo, lo más importante que tenemos en juego durante este siglo XXI, en todo el mundo: la libertad religiosa. Más en concreto, la libertad religiosa de los cristianos sirios… y somos los cristianos los que somos perseguidos por razón de fe, en el mundo. ¿Un gesto para ganarse a los cristianos para la guerra? No, Asad no lo necesita. De hecho, los fieles 'visitado' le recibieron como al valedor de su libertad de culto. Los cristianos sirios saben muy bien dónde les aprieta el zapato y quiénes son sus enemigos: los fundamentalistas islámicos que controlan lo que Obama, para justificar su fracaso en Oriente próximo, califica de grupos "rebeldes" a los que Occidente apoya militarmente. En su gran mayoría, esos grupos, o son del ISIS o pertenecen a la nebulosa Al Qaeda. Por el contrario, la demagogia del peor presidente con el que haya contado Estados Unidos en el último siglo, Barack Obama, le ha llevado a aplaudir la campaña de la NBA (negros bastante altos, en traducción infantil del acrónimo) contra el empleo de armas de fuego. Hombre, por vez primera tuvo el detalle de condolerse –mensaje de Navidad- por los cristianos perseguidos en Oriente próximo por el Daesh y por Al Nusra… a los que sus bombardeos desde el aire, más que golpear, ayudan. Pero el presidente norteamericano no se baja de la burra en su desastrosa lucha contra el Islam que tanto está propalando el fanatismo. Y así, Obama está empeñado ahora en la gran mentira de que los asesinados en San Bernardino lo fueron gracias a las armas de fuego. Valiente chorrada. No fueron las armas, sino dos fanáticos musulmanes quienes, en nombre del islam, asesinaron a todo el que se le ponía por delante, aunque no conocieran ni sus nombres, ni sus rostros, ni sus vidas. Los rifles automáticos, eso sí, se lo pusieron más fácil. Y estoy de acuerdo en que hay que pensar lo de las armas automáticas al alcance de cualquiera. El empleo de armas de fuego sólo tiene una justificación y muchas contraindicaciones. Esa justificación consiste en la posibilidad de que un hombre débil no preparado para el combate se defienda de uno más fuerte y mejor preparado. Las armas de fuego igualan a todos. Ahora bien, insisto, tienen muchas contraindicaciones… y una cosa es vender un arma corta y otra vender un kaláshnikov (por decir algo). Ahora bien, no es esto de lo que habla ni por lo que habla Obama. Obama, con su campaña contra las armas de fuego, se convierte en un demagogo que intenta evitar que cunda la islamofobia en EEUU, cuando lo que realmente intenta es ocultar su desastre y su cobardía a la hora de defender la liberta religiosa de los cristianos frente a los fanáticos musulmanes. Insisto: fueron dos fanáticos musulmanes quienes asesinaron a los estadounidenses de San Bernardino, no a las armas de fuego ni el partido republicano. Es el mundo al revés. El musulmán Al Asad defiende la libertad religiosa de los cristianos mientras el presidente de los Estados Unidos, líder del Occidente cristiano, posibilita que los canallas musulmanes asesinen, esclavicen, violen y estupren a los cristianos. Dicho de otra forma, la doctrina cristiana se resumen así: misericordia divina y libertad humana. Si el hombre no posee libertad religiosa tampoco posee libertad de pensamiento ni de expresión. Y resulta que, en el siglo XXI, aquí y ahora, en el planeta tierra. el mayor enemigo de la libertad religiosa no es el Oriente cristófobo sino el Occidente cristiano… y tibio. Eulogio López [email protected]