Rueda de prensa de Ángel Víctor Torres, el ministro de la democrática memoria y mando único sobre Ceuta. Un periodista pregunta: ¿Cree usted que la convocatoria del PP de una manifestación por Ceuta constituye una forma de alentar el odio? (sic).
A bodas me convidan, pensó el ministro masoncete del Ejecutivo Sánchez: claro que sí, mi querido 'cagatintas' -vino a ser su respuesta- y aún dijo más: quienes alientan el odio, mismamente el PP y Vox, casualmente los que pueden quitarme el poder, deberán responder por ello.
Ya hemos dicho muchas veces que el artículo 510 del Código Penal, los famosos delitos de odio, no son otra cosa que la censura progresista, actualmente reinante en el planeta. Nunca el pensamiento único cristófobo había llegado tan lejos. Pero como somos idiotas continuamos bailando el agua a nuestros censores.
En cualquier caso, la pregunta revela que el problema de la prensa española no es que esté vendida al poder, sino que el poder no necesita comprarla: se vende ella sola al tópico políticamente correcto. El ideario del periodismo actual, al igual que el de la sociedad actual, es un ideario cambiante, según el pensamiento dominante que siempre suele ser el mismo: huyamos de cualquier tipo de convicción, eso es puro fascismo.