Pedro Sánchez se rasga las vestiduras con los aranceles que impone Donald Trump, su enemigo, pero no dice esta boca es mía cuando su amigo Xi Jinping, hace lo propio. Así que, prefiere dejarse colonizar por el coche eléctrico chino que por el coche eléctrico norteamericano.
Los fabricantes chinos de coche eléctrico -media docena larga, todos presentes en España- consideran que España es una mera cuota de mercado, fabricar aquí y crear puestos de trabajo aquí, lo justito, pero vender, lo que haga falta que Pedro es nuestro amigo. Eso sí, a las importaciones de España, por ejemplo, de porcino, les ponemos sobre aviso: cuidado muchachos, si no os dejáis colonizar os cortamos el grifo, que tenemos un mercado de 1.400 millones de consumidores.
Pues bien, a lo mejor es el momento de colocar aranceles al coche eléctrico chino en España. Los aranceles no siempre son malos.
Y lo que es más importante: nuevamente, Europa, no sólo España, se ha quedado atrás en otro salto tecnológico como el que representa el vehículo con batería eléctrica. En plata: está claro que hay que expulsar al eléctrico chino de toda Europa, so riesgo de colonización. Y se trata de la colonización de una tiranía como la de China, no de una democracia como Estados Unidos.