En esta crónica semanal sobre Hispanoamérica recogemos noticias destacadas ocurridas en la región compuesta por países hermanados en la Hispanidad (que tienen en común su fe cristiana, su cultura y su lengua y cuya patrona es la Virgen del Pilar) y tratando de defender los principios no negociables -vida, familia, libertad de enseñanza, bien común y libertad religiosa- establecidos por el Papa Benedicto XVI para una acción política basada en el humanismo cristiano.

Esta semana empezamos en Colombia, donde el presidente Abelardo de la Espriella, cumpliendo una de sus promesas electorales, está combatiendo la ideología de género.

La ideología de género es una corriente que difunde que cada persona puede elegir su género con independencia de su biología y atendiendo únicamente al deseo de la voluntad, lo cual, atenta contra la ley natural, porque todo el mundo sabe con la sola razón que se nace hombre o mujer y nadie nos pidió permiso para ello, como tampoco para nacer. Además, la ideología de género, difundida entre niños y adolescentes, puede lograr efectos devastadores, como se está viendo ya en muchos países occidentales.

El Gobierno de Abelardo de la Espriella ha iniciado una revisión de los contenidos educativos contra la citada «ideología de género». El propio presidente, en un acto educativo en Barranquilla, afirmó que Colombia necesita «jóvenes que no sean sometidos a adoctrinamientos ideológicos, que libremente puedan definir cuál es su posición frente al mundo y frente a la vida».

Una de sus declaraciones más explícitas fue durante una entrevista con Caracol Radio: «Yo soy enemigo de la ideología de género. No acepto que a nuestros niños se les quiera condicionar, se les contamine con ideología de género para tratar de cambiar su visión sobre la sexualidad, incluso del sexo». Además, en otra entrevista con Semana planteó: «¿Cómo es eso que se le puede hacer cambio de sexo o se empiece a hablar de cambio de sexo con una criatura desde los 6 años? ¿Cómo es eso de la ideología de género en los colegios públicos y privados con una criatura que no sabe qué es lo que quiere con la vida?».

Recordemos que De la Espriella es contrario al aborto y a la eutanasia, así como defensor del matrimonio entre hombre y mujer. Y fue el único de los candidatos que respaldó con su firma el Compromiso por la Vida y la Familia.

Sobre la adopción por homosexuales, también se ha mostrado en contra: «Yo sé lo que necesita un niño porque tengo cuatro hijos. Un niño necesita un padre y una madre en esos roles».

Nos vamos a México donde la violencia se ha convertido en endémica y refleja el fracaso del Gobierno de la ultraizquierdista Claudia Sheimbaum para hacerle frente.

No obstante, la iglesia mantiene la esperanza. Y con motivo del Día Internacional de la Paz, celebrado el lunes 21 de septiembre, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) publicó un mensaje, titulado ‘La paz es tarea de todos’, en el que los obispos mexicanos subrayaron que para muchos mexicanos la paz significa “poder salir de casa, trabajar, transitar por una carretera, abrir un negocio o formar una familia sin miedo”.

“No podemos hablar de paz ignorando el dolor que atraviesa a tantas comunidades de México. La violencia continúa arrebatando vidas, provocando desapariciones, desplazando familias, sometiendo a comerciantes y trabajadores mediante la extorsión y sembrando temor en pueblos y ciudades”, denunciaron.

“La Iglesia también ha sido alcanzada por esta realidad: vivimos en medio del Pueblo de Dios y compartimos sus dolores y esperanzas”, añadieron.

Los obispos alentaron a no “acostumbrarse” a la violencia y recordaron que “detrás de cada persona asesinada, desaparecida, desplazada o extorsionada hay una vida y una familia heridas”.

“No podemos permitir que la violencia se vuelva parte del paisaje ni que el miedo determine nuestra manera de vivir”, expresaron.

La CEM subrayó luego que “trabajar por la paz no es opcional para ningún mexicano”, pues “la paz es tarea de todos, aunque no todos tengamos la misma responsabilidad”.

A las autoridades, los obispos les pidieron “cumplir con su responsabilidad de garantizar la seguridad, el Estado de derecho y el acceso efectivo a la justicia”, mientras que a las familias las alentaron a “erradicar la violencia de sus hogares, educar para la fraternidad y promover el respeto”.

Desde la Iglesia, expresaron su deseo de “continuar colaborando con autoridades, organizaciones de la sociedad civil, instituciones educativas, empresarios, medios de comunicación y con toda persona de buena voluntad que quiera construir la paz”.

“México no está condenado a la violencia. Creemos en la capacidad de nuestro pueblo para encontrarse, organizarse y reconstruir aquello que la violencia ha roto”, aseguraron.

“La paz comienza cuando dejamos de considerar al otro como enemigo; cuando somos capaces de escuchar a las víctimas; cuando rechazamos la corrupción y la impunidad; cuando educamos a nuestros hijos en el respeto a la dignidad humana; y cuando cada comunidad decide no permanecer indiferente ante el sufrimiento de sus hermanos”, indicaron.