La actualidad informativa en Estados Unidos, se centra en la visita de estado del presidente chino Xi Jinping a Estados Unidos. Este mismo año, el presidente estadounidense Donald Trump fue quien visitó el gigante asiático.
No es un secreto que la rivalidad y la disputa por la hegemonía mundial entre EEUU y China crece año a año, no sólo en el plano económico, sino también tecnológico y militar.
En esta ocasión, la IA, la situación de Taiwán que cada día vive más atenazada bajo la amenaza de anexión por parte de China y la falta de derechos humanos en el gigante asiático marcan el encuentro.
Empezando por lo importante, resulta palmario que el régimen comunista china sigue siendo la principal dictadura a nivel mundial y las libertades más básicas, entre ellas, la religiosa, brillan por su ausencia.
En el marco del encuentro, el Departamento de Estado de Estados Unidos ha declarado públicamente que China mantiene detenidos injustamente a dos ciudadanos estadounidenses: uno desde 2024 y otro desde junio de este año. Sin embargo, la cifra real podría ser mayor. La Fundación James W. Foley Legacy afirma que actualmente hay al menos 12 estadounidenses detenidos. Es complicado conocer las cifras, porque China no publica información sobre las detenciones.
Y no sólo ciudadanos estadounidenses, también son notables casos como el del periodista Jimmy Lai, que goza de muchos seguidores en EEUU, y el propio Trump, durante su visita a China el pasado mes de mayo, afirmó haber presionado para liberar a Lai y al pastor Ezra Jin, quien fue puesto en libertad en julio y regresó a Estados Unidos el 4 de julio; sin embargo, la condena de 20 años impuesta a Lai sigue vigente.
Lo más sorprendente es que, en el marco de la visita, los principales líderes del Partido Demócrata no han hecho grandes anuncios sobre la violación de derechos humanos por parte del régimen comunista chino, y han centrado sus esfuerzos en exigir a Trump, que alcance un acuerdo para frenar el desarrollo de la IA con Jinping, una iniciativa patrocinada por el influyente senador demócrata Chris Van Hollen, que pertenece al sector más radical del partido.
Y no sólo eso, el senador Bernie Sanders, de extrema izquierda, y verdadero motor ideológico de los demócratas en la actualidad, ha pedido una moratoria de la IA hasta que se cree una agencia reguladora de la misma, y que se alcance un acuerdo con China al respecto, pero no ha hecho consideraciones sobre la situación de falta de libertades en el gigante asiático.
Lo cual no sorprende, como hemos denunciado en Hispanidad desde hace años, la sombra de China en los demócratas es aparentemente más alargada cada día que pasa.