Que Europa está en decadencia no creo yo que sea una afirmación que muchos estén dispuestos a discutir, como ocurre con todas las percepciones generalizadas, que acaban por ser más relevantes que los hechos.

Esta semana en el Europarlamento se ha planeado la posibilidad de exigir a a China, reina del coche eléctrico, que tres cuartas partes de sus automóviles de batería eléctrica sean producidos en Europa. ¿Y con eso qué?

El corazón de una fábrica de automóviles es su centro de diseño. El que diseña manda, pues posee la patente del vehículo. El resto de la cadena gira alrededor de él. Por tanto, luchar contra el coche eléctrico chino significar diseñar coches eléctricos europeos. Ni más ni menos.

La demagogia de la vivienda se llama Maricarmen.

Con Maricarmen hemos alcanzado las más altas cotas de la estupidez empresarial. Cualquier estudiante de primero de económicas que dedique cinco minutos a empollarse las cifras del sector de viviendas español llegará a la misma conclusión: si la vivienda es inasequible es porque faltan viviendas.

Además, el Caso Maricarmen ha puesto en solfa la propiedad privada y eso es algo grave, Ya, en el colmo de la estupidez, en el imaginario del llamado Sindicato de Inquilinas (el género es importante) se habla de que sea el propietario quien indemnice al inquilino ¡Toma ya!

A la España de Sánchez le estallan las costuras

No se pueden construir viviendas porque la luz, o el gas, o el agua, no llegan a las construcciones. No se puede ampliar industrias porque no hay energía suficiente, las carreteras están llenas de baches, el AVE parece la Renfe de antaño, que nunca llega a tiempo, los aeropuertos están colapsados... a España le estallan las costuras.

Los fondos europeos han pasado sin pena ni gloria. Con lo bueno que habría sido aplicarlos en un plan de infraestructuras.

El Sanchismo abandonará dejando una España desgastada.

Murtra trata de compartir seguridad con Simón pero a este no le hace mucha gracia.

Marc Murtra, expresidente de Indra, no sabe qué hacer con Telefónica. Ángel Simón, presidente de Indra, no está por la labor de compartir sus ingresos con la teleco.

El presidente de Telefónica se inventó lo de la ciberseguridad y desde Indra, es decir, desde Moncloa, ya la advirtieron que si hablaba de ciberseguridad civil muy bien pero que mucho ojito con entrar en la ciberseguridad militar. Eso, ni tocarlo.

Y es que al negocio de defensa le sobran inversiones, ergo le sobran ingresos, mientras que al sector teleco le faltan, Ahora bien, cada uno manda en su casa y el acuerdo, más que difícil, aunque se anuncie en prensa cada semana, es imposible.

¿Y el ambiente empresarial español? Deprimente

La polarización política no es neutral en materia económica. La política española es guerracivilista y eso perjudica, no ya a la seguridad jurídica sino sencillamente a la planificación empresarial. Ahora mismo la palabra que mejor define el ambiente empresarial vigente en España es el inmovilismo. La empresa está a la espera de que algo suceda -por lo general, de cuándo caerá pedro Sánchez- en el entretanto no se toman decisiones de inversión.