Nuevo ataque contra Roma. La pederastia clerical es horrible en sí misma y no admite excusa alguna, pero no es menos cierto que se está exagerando interesadamente para destruir a la Iglesia.

La última es meter en la macedonia pedófila al propio Benedicto XVI, culpable de no haber sido lo suficientemente duro con un cura pederasta, cuando era arzobispo de Munich. La largura de la acusación es lo de menos: lo importante es poner en conexión dos conceptos: Papa y pedofilia. Una campaña que guarda un extraordinario parecido con la del comienzo de su Pontificado y que tenía por objetivo otra relación conceptual, tan simplona como eficaz en la calumnia: el Papa fue nazi.

El telediario de A3 TV, grupo Planeta, de la noche del sábado 13 resultó especialmente repugnante en este aspecto.  

Eulogio López

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