• El presidente de EEUU se escandaliza de la violencia durante las protestas, en especial por las agresiones sexuales a mujeres, después de apoyar las revueltas que dieron el poder a los Hermanos Musulmanes.
  • La ONU pide a Mursi que "escuche las demandas y los deseos del pueblo egipcio".
En Egipto se suceden los acontecimientos a gran velocidad después de varios días de protestas con motivo del primer aniversario de la llegada al poder del islamista Mohamed Mursi y que han dejado al menos 16 muertos.

Este lunes, el Ejército, que dirigió el país entre la caída de Hosni Mubarak y las elecciones que encumbraron a los islamistas, dio 48 horas a los dirigentes políticos para buscar una solución antes de ofrecer "su propia hoja de ruta para el futuro". Eso ocurrió después de que los grupos de la oposición laica dieran un ultimátum a Mursi, al que exigieron que dimita si no quiere una campaña de desobediencia civil en contra.

A las presiones-consejos se ha sumado este martes la Oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OHCHR), que ha pedido al presidente de Egipto Mursi que "escuche las demandas y los deseos del pueblo egipcio" y atienda a las preocupaciones de la oposición y ha reclamado al Ejército que tome ninguna medida que pueda socavar el proceso democrático.

Pero Mursi no escucha a nadie y ha advertido de que el país no cederá el Estado civil a nadie y menos al Ejército: "La Presidencia considera que algunas de las declaraciones (contenidas en dicho comunicado del Ejército) conllevan significados que pueden causar confusión en el complejo ambiente nacional", ha dicho en un comunicado difundido este martes.

En respuesta al cuerpo militar, ha subrayado que la consecución de un Estado civil y democrático ha sido el mayor logro de la revolución contra el régimen de Hosni Mubarak, por lo que "Egipto, con todas sus fuerzas, no aceptará, bajo ninguna circunstancia, volver atrás". Lo que da una idea de la determinación de Mursi por no perder el poder bajo ninguna circunstancia.

A todo esto, entra en escena el presidente de EEUU, Barack Obama (en la imagen), con quien Mursi ha hablado por teléfono y a quien ha asegurado que el país "sigue avanzando" hacia una transición democrática pacífica. Eso, después de que Obama asegurase a Mursi que "Estados Unidos está comprometido con el proceso democrático en Egipto y no apoya a ningún grupo o partido en concreto".

"La democracia es algo más que unas elecciones", ha afirmado Obama en Tanzania, al término de una gira de ocho días por África. "También es garantizar que todos los egipcios son escuchados y representados por su Gobierno, incluidos los muchos egipcios que se manifiestan en el país", ha advertido el mandatario norteamericano, quien ha reiterado su preocupación por los actos de violencia durante las protestas, en especial por las agresiones sexuales a mujeres.

A buenas horas, Barack. Porque recordemos que las revueltas en Egipto en la denominada primavera árabe fueron apoyadas por occidente en general y por EEUU en particular de manera entusiasta. Y claro, tras el cariz que están tomando los acontecimientos, Obama ha quedado preso de su apoyo a la primavera árabe, que se ha convertido en una pseudo-dictadura islamista, encabezada por los Hermanos Musulmanes, que ha agostado las libertades de los egipcios.

Andrés Velázquez
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