Había periodistas compungidos por las palabras del grandísimo hipócrita Barack Obama, en la rueda de prensa con el premier sueco (ambos en la imagen). Su preocupación por los niños gaseados en Siria. Lo peor fue cuando adoptó la actitud de predicador y concluyó que, en esos casos, "lo moral es hacer algo". Por ejemplo bombardear. Y como todo bombardeo, la guerra en la distancia, la mejor manera de acabar con culpables e inocentes.

Hombre, para eso, me quedo con el otro método salvaje, el de George Bush, que bombardeó Irak sí, pero también envió a sus soldados a tierra, con el coste de muchas vidas de soldados norteamericanos y de otros países participantes en la alianza, especialmente Reino Unido. Y con todo, la invasión de Irak fue un desastre.

El problema es que lo moral es hacer algo, claro, pero lo inmoral también consiste en hacer algo... inmoral. Y bombardear desde el aire es muy inmoral.

Bashar Al Assad no es un santo. Sus opositores son aún menos santos, sobre todo por la infiltración del fanatismo musulmán. 

¿Cuál es la solución Pues lo que ahora  llamamos diálogo. Y si Obama quiere "hacer algo", puede llegar a un acuerdo con Rusia y con sus aliados del Golfo Pérsico, para cerrar el acceso de armas tanto al régimen como a los llamados grupos rebeldes. Porque esas armas han matado a mucha más gente que las armas químicas, sean del Régimen de Damasco o de los insumisos.

Lo de bombardear es demasiado fácil y, además, insensato que es el muchacho, puede hacer que todo el mundo estalle en guerra.

Eulogio López  

[email protected]