• El banco que preside Goirigolzarri abre nueve 'oficinas ágiles' más, con horario ininterrumpido de 8:15 a 18:00 horas.
  • El negocio bancario ya no es negocio en España: las entidades apuran su estrategia para, al menos, mantener cuota de mercado.
  • Además, ya no pueden seguir reduciendo sus plantillas.
  • La paulatina transformación de las entidades 'sanas' en bancos de inversión ya está en marcha.

El sector financiero está sufriendo una lenta pero inexorable transformación. La crisis se ha llevado por delante el negocio bancario tradicional en España, esto es, la banca doméstica de toda la vida. Con una morosidad de vértigo, unos tipos de interés en mínimos históricos y una demanda de crédito muy débil, ya no es tan rentable la concesión de hipotecas o la de préstamos para comprar un coche, una vajilla, o ir de vacaciones.

Ante esto, las entidades han tomado dos decisiones que, a primera vista, parecen paradójicas: han aumentado el horario de atención al público y, al mismo tiempo, han potenciado la banca por Internet, esto es, el canal que, se supone, va a sustituir a la banca presencial de toda la vida.

De lo primero, dos ejemplos: las nacionalizadas Novagalicia Banco y Bankia. La gallega fue la pionera en abrir sus oficinas por la tarde y el resultado, según sus responsables, no podía ser más satisfactorio. Por su parte, Bankia ha anunciado este miércoles la apertura de nuevas 'oficinas ágiles' -abiertas al público desde las 8:15 hasta las 18:00 horas, de lunes a viernes-, concretamente de nueve, que se han sumado a las once que ya tenía bajo esta modalidad. Su objetivo es llegar a las 125 oficinas de este tipo a finales de 2014.

De lo segundo, otras dos muestras: Kutxabank -ha lanzado es miércoles su nueva banca móvil para empresas- y BBVA -anunció este martes el lanzamiento de BBVA Wallet-, aunque en este apartado la realidad es que todas las entidades están haciendo un gran esfuerzo por ampliar y mejorar sus servicios online, tanto para particulares como para empresas.

En cualquier caso, el negocio de banca doméstica en nuestro país ya no es negocio. Por eso, los bancos 'sanos', los que no están obligados por Bruselas, ya han comenzado una lenta pero inexorable transformación en bancos de inversión. Un ejemplo: el Santander, tal y como publicamos en estas mimas pantallas. Ojo, con esto no queremos decir que vayan a abandonar el negocio tradicional -no se trata de tirar por la borda lo obtenido durante años-, pero sí centrar sus esfuerzos hacia la transformación en una banca más especulativa y más lucrativa.

Pablo Ferrer

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