Mucho se ha hablado estos días sobre el recorrido que realizarán los novios reales en su camino hacia el altar. Ambos recorrerán las principales arterias de Madrid en un "Letimovil", que, probablemente, esté blindado para evitar reeditar la escena de Alfonso XII en Arenal. Pues bien, muchos de los balcones del recorrido regio habían sido alquilados para que tanto periodistas como curiosos pudieran disfrutar del paseo con mejores perspectivas.

 

La novedad es que muchos de estos balcones han quedado desocupados, y no por motivos de seguridad, sino por falta de interés. La Casa Real se ha empeñado en hacer de la boda un acto popular y, al parecer, el pueblo tiene otro tipo de preocupaciones. No conviene olvidar que el traslado de los restos mortales de Don Juan de Borbón al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial se realizó entre la completa apatía del pueblo llano.