A falta de apenas dos meses para las elecciones de mitad de mandato del próximo mes de noviembre, donde se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y gran parte de los ejecutivos estatales, el líder de la mayoría republicana en la Cámara Alta, el senador por Dakota del Sur, John Thune, ha advertido a sus compatriotas que deben ponerse las pilas porque los republicanos están en claro riesgo de perder su mayoría en el Senado.
Perder el Senado sería dramático, por cuanto el presidente Trump tendría graves dificultades para lograr nombramientos clave, como la confirmación de los miembros de su gabinete y aún más importante, para cubrir vacantes en el Tribunal Supremo, de surgir en los dos próximos años de presidencia que le restan. De no tener mayoría en el Senado, la situación sería complicada para los conservadores, teniendo en cuenta la cuasi imposibilidad de lograr acuerdos con el Partido Demócrata más extremista de los últimos tiempos, donde cada día son más influyentes los representantes de la izquierda más radical de la formación como el senador Bernie Sanders, la congresista Alexandria Ocasio Cortez o el alcalde de Nueva York Zohran Mamdani, quien se define como “socialista y musulmán”.
Los republicanos cuentan con una mayoría de 53 a 47 en la Cámara Alta, y el ciclo electoral hace meses les resultaba favorable, y ni los analistas demócratas más entusiastas veían posible hacerse con el control de la decisiva Cámara Alta. Ahora con el descenso de popularidad del presidente como consecuencia del avispero iraní todo es posible. Los demócratas necesitan cuatro escaños, por cuanto de resultar empate a 50 senadores, seguirían teniendo el control los republicanos por el voto de desempate de calidad del vicepresidente JD Vance, en su condición de presidente del Senado. Se repetiría lo ocurrido durante la presidencia de Joe Biden, donde los demócratas ostentaron en el primer ciclo de su estancia en el Despacho Oval la mayoría del Senado con el voto de desempate de la vicepresidenta Kamala Harris.
Por eso todas las miradas, están puestas en los Estados de Alaska, Iowa, Maine, Ohio y Texas, donde hay escaños clave de los conservadores en riesgo. Especialmente relevantes son las contiendas de Ohio y Texas, en el primero el senador republicano Jon Husted tiene el desafío del histórico exsenador demócrata Sherrod Brown, que perdió en 2024 el escaño que ocupaba desde 2007 frente al republicano Bernie Moreno. Esta contienda es especialmente simbólica por cuanto Husted sucedió en el cargo en 2025 a JD Vance, cuando este último asumió la vicepresidencia, por eso Vance está empleándose a fondo en la campaña.
El caso de Texas es todavía más trascendental si cabe, el Estado de la Estrella Solitaria, es el segundo más poblado del país y el feudo más importante para los republicanos estadounidenses junto a Florida. La contienda enfrenta una situación insólita, por cuanto los demócratas que no han ganado un escaño al Senado por Texas desde 1988, se encuentran probablemente con la mejor oportunidad que han tenido en décadas, con el congresista estatal James Talarico, quien como hemos contado en Hispanidad se disfraza de moderado, aunque sus postulados son sumamente radicales y cuenta con una de las mayores fuentes de financiación que ha tenido un candidato a la Cámara Alta.
La progresía mediática tiene gran interés en la proyección del joven Talarico, de apenas 37 años. Por su parte, los republicanos partieron de una divisiva elección primaria entre el histórico senador John Cornyn que representaba al Estado desde 2002, y que optaba a su quinto mandato y el fiscal general de Texas Ken Paxton. Si bien Trump se mantuvo neutral, días antes de la segunda vuelta, de manera inesperada, apoyó a Paxton, que se hizo con la nominación. Una jugada arriesgada, ya que los analistas consideraban que el veterano Cornyn era mejor candidato que Paxton para enfrentar a la nueva estrella demócrata, y por ahora los sondeos no son especialmente buenos para los republicanos. El presidente Trump ha advertido a los texanos del riesgo de elegir a Talarico, considerando que "Espero que la gente se dé cuenta, porque a veces quieren un cambio cuando el cambio no es necesario. A veces, cuando quieren un cambio —aunque se esté haciendo un gran trabajo—, si cambian a Texas, Texas será un desastre".