Sr. Director:
Como es lógico y normal, los masones y compañía no esperan al Papa en su próxima visita a España del 6 al 12 de junio. Por eso han lanzado una campaña titulada "Yo no te espero". Lidera la campaña Joan Francesc Pont Clemente, masón de grado 33, quien fue gran maestre adjunto de la gran logia simbólica de España y entre 2010 y 2017 ejerció como gran comendador del supremo consejo masónico de España. Lleva en la organización desde 1984, cuando tenía 27 años, por tanto sabe lo que se hace.
En segundo lugar está Vicenç Molina Ferer, venerable maestro de la logia Minerva-Libertad. Y también respaldan la campaña contra la visita del Santo Padre: Santiago Castellà, miembro del supremo consejo masónico y Lluís Pérez Lozano, de la fundación oficial de ERC.
A la campaña se han unido públicamente diversas organizaciones de variados colores: los sindicatos CGT y USTEC, ER i Alternativa, Comunistas de Catalunya, la CUP, la alianza atea internacional, Esplais Catalans i Acció Escolta de Catalunya, cuyos valores son asamblearios, catalanistas, ecologistas, feministas, laicos y anticapitalistas, además de los propios independentistas que acusan a los poderes fácticos del Estado de instrumentalizar al Papa para "españolizar" iconos que consideran exclusivamente catalanes: la Basílica de la Sagrada Familia, donde el Papa presidirá la Santa Misa y la Abadía de Montserrat, donde los monjes esperan al Papa para rezar juntos ante la imagen de La Moreneta.
Para más inri, el estadio olímpico que también será visitado por el Papa y por miles y miles de creyentes lleva el nombre de Lluís Companys: este varón nacido en Tarrós en 1882 y fallecido en Barcelona el 15 de octubre de 1940, fue un político y abogado de ideología catalanista y republicana, líder de ERC, ministro de Marina de España en 1933 y presidente de la Generalitat de Catalunya desde 1934 hasta 1940. Exiliado tras la guerra civil, fue capturado en Francia por la Gestapo y trasladado a España, donde se le sometió a un consejo de guerra y finalmente fue fusilado en el castillo de Montjuïc.
Macià llegó hasta el extremo de proclamar la república catalana, cosa que abrió un conflicto con el recién constituído gobierno provisional de la República.
Companys fue elegido miembro de la Diputación en representación del partido judicial de Sabadell y en la Mesa presidencial se sentaron Jaume Carner, Josep Irla y Lluís Companys, pertenecientes a ERC. Como presidente de la cámara catalana hasta mediados de 1933 no hay nada que merezca la pena reseñar, únicamente tuvo un papel simbólico-representativo e institucional. Su actuación fue marcadamente partidista, como demuestran diversas declaraciones públicas y mítines políticos en los que intervino durante la primera mitad de 1933, cuando abandonó la citada cámara catalana para integrarse en el gobierno de la República, el último que presidió Manuel Azaña.
Entre Azaña y Companys, el grado de simpatía era más bien bajo.
El 6 de octubre de 1934 tuvo lugar la proclamación del Estado Catalán dentro de la República Federal Española (una República dentro de otra República). Y yo me pregunto: Si estos masones aman tanto la libertad, el respeto, la libre circulación de personas, el derecho a manifestar las propias creencias y los sentimientos religiosos, etc, ¿por qué se oponen tan acérrimamente a que el Papa León visite Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife?
La contradicción en la que han caído me parece flagrante, porque piden para ellos lo que no están dispuestos a ofrecer a los que no piensan como ellos.
Los católicos españoles y los creyentes de buena voluntad de cualquier parte del mundo vamos a rezar intensamente por el feliz desarrollo de la visita del Santo Padre y por los frutos de la visita en favor del conjunto del pueblo español.
Merece la pena leer ahora: "La magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos (...) En Jesucristo, esta magnífica humanidad encuentra el camino, la verdad y la vida, abriendo a cada uno de nosotros la vía para crecer hacia la plenitud". (Magnífica Humánitas, núm.1, de la carta encíclica del Papa León XIV sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial, Roma, 15 de mayo de 2026)
Yo sí le espero, Santo Padre.










