Sr. Director:

El Santo Padre León ha aprobado el decreto de martirio 'in odium fidei', de veinte sacerdotes de Ibiza, asesinados en 1936. A partir de ahora se puede ya proceder a su beatificación, aunque todavía no sepamos la fecha.

Los veinte sacerdotes diocesanos fueron asesinados entre el 7 de agosto y el 13 de septiembre de 1936 en el territorio de la diócesis de Ibiza, durante la persecución religiosa que sufrió España durante los años 30 del siglo XX. Encabeza el grupo de sacerdotes mártires Juan Torres Torres, nacido en Ibiza en abril de 1912. Fue ordenado presbítero el 6 de junio de 1936 en la catedral de Ibiza y ejerció como ecónomo en la parroquia de Nuestra Señora del Pilar de Formentera. Apenas dos meses después de su ordenación sacerdotal fue martirizado y asesinado por el hecho de ser sacerdote junto con sus 19 compañeros.

Es necesario decir que la persecución contra la Iglesia y contra los católicos en España no comenzó con la guerra civil, ya que los partidos republicanos y el partido socialista, integrados en el gobierno provisional que se formó en España tras la caída de la monarquía el 14 de abril de 1931, estaban completamente de acuerdo en que uno de los principios básicos del nuevo régimen republicano había de ser la completa separación Iglesia-Estado, pero discrepaban sobre el alcance que debía tener la secularización.

Con la proclamación de la II República, el nuevo orden constitucional debía amparar la libertad de cultos y desarrollar un proceso de secularización que permitiera superar la tradicional identificación entre el Estado y la Iglesia, uno de los elementos clave de legitimación de la monarquía. Los republicanos anunciaron su determinación de crear un sistema de escuelas laicas, introducir el divorcio, secularizar los cementerios y los hospitales y reducir,  si no eliminar,  el número de órdenes religiosas establecidas en España. El gobierno republicano se sumó a la interpretación de la izquierda republicana y de los socialistas y por eso ordenó la supresión de diarios católicos y monárquicos.

Durante los primeros meses de la guerra, en la zona republicana se desató una salvaje persecución religiosa contra los miembros de la Iglesia: obispos, sacerdotes, seminaristas, religiosos y religiosas, fieles cristianos laicos (varones y mujeres)

En 1961, el sacerdote Antonio Montero publicó un riguroso estudio, citando a las víctimas por su nombre y apellidos.

Entre 1936 y 1939 fueron asesinados en la zona republicana doce obispos, cerca de 5.000 sacerdotes, más de dos mil religiosos y 283 monjas, sin contar el número de fieles cristianos laicos perseguidos, vejados, encarcelados o directamente asesinados por el hecho de ser miembros de la Iglesia.

El 1 de julio de 1937, los obispos de España dirigieron una carta colectiva a los obispos del mundo entero para informar a los católicos de fuera de España de la postura que había tomado la Iglesia Católica en España durante la guerra civil española. Esta carta fue redactada por el cardenal primado de Toledo, Mons. Isidro Gomá, a instancias de F. Franco.  Todos los obispos de España la suscribieron, excepto el obispo Francisco de Asís Vidal y Barraquer, arzobispo de Tarragona hasta 1943.

Vidal y Barraquer fue creado cardenal el 7 de marzo de 1921 por el Papa Benedicto XV y participó en el cónclave de 1922 del que salió elegido Papa Pío XI (+ 1939)

Damos gracias a Dios por el reconocimiento papal del martirio de estos 20 sacerdotes ibicencos que pronto serán beatificados. Que sea para bien de la diócesis de Ibiza, de las demás diócesis españolas y del conjunto de la Iglesia.

Mártir es el que da testimonio de su fe.

Puede hacerlo de manera cruenta, pero también de manera incruenta.

La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos.