Hoy, viernes 19 de junio, se cumplen 12 años de la proclamación de Felipe de Borbón y Grecia como rey de España. Se ha ido a a celebrar a Murcia, donde la princesa heredera, Leonor de Borbón, termina sus estudios en la academia del aire de San Javier y, con ello, su formación militar. Hasta ahí todo bien, el resto...

 

 

Sus doce años como monarca han supuesto una caída en picado del prestigio de la Corona del Estado, por subordinación al Gobierno de Pedro Sánchez y la práctica desaparición del ideario católico de la monarquía española.

España detuvo a los musulmanes que querían conquista la Europa cristiana, España ha sido el soporte de la Iglesia de Roma, la reforma luterana llegó hasta donde le permitieron las armas españolas. 

Pero, sobre todo, España es la madre de la Hispanidad. Lo de España no tuvo nada que ver con Reino Unido, Holanda o Francia. No fue una cotización, sino evangelización civilización e integración de otros pueblos. La Hispanidad ha sido la creación histórica más grandiosa, única en la historia del mundo. 

Sus doce años como monarca han supuesto una caída en picado del prestigio de la Corona del Estado, por subordinación al Gobierno de Pedro Sánchez y por incumplir el primer deber del Jefe del Estado; preservar la unidad de España

Pues bien, Felipe VI celebra su duodécimo cumpleaños como Rey promocionando la leyenda negra contra España. Así, acudirá al partido de España contra Uruguay haciendo parada en México, para rendir pleitesía a la indigenista Claudia Sheinbaum, que ha modificado la historia de una manera lamentable. Ahora resulta que la barbarie azteca fue destruida por el genocida Hernán Cortés... y el Rey de España, aplaude. 

En suma, sus doce años como monarca han supuesto una caída en picado del prestigio de la Corona del Estado, por subordinación al Gobierno de Pedro Sánchez y por la práctica desaparición del ideario católico de la monarquía española, es el ideario que le ha hecho escribir las mejores páginas de su ya larga historia. 

Podemos decir, que, con Felipe VI, España ha dejado de ser católica. Al menos, oficialmente.