El Corte Inglés ha decidido nombrar consejero delegado a Javier Catena (ver documento adjunto), el hombre que llegó para rentabilizar el patrimonio inmobiliario de loa grandes almacenes.

Una tarea imposible, dicho sea de paso, porque la compra de metros cuadrados durante los últimos años de Isidoro Álvarez fue excesiva e imposible de rentabilizar. 

En teoría no sustituye a Santiago Bau, en la práctica sí. En teoría no, por cuanto Bau nunca accedió a la consejería delegada. Se quedó en director general aunque con todas las funciones, dado que a su cometido financiero y de 'controler' del grupo industrial, añadió, tras la salida de Gaston Bottazzini, el control sobre la red de centros.

Entonces, ¿cómo explicar su salida? Pues porque el gran cambio que se ha producido en la estructura de mando de El Corte Inglés ha ocurrido en la Presidencia, cuando Cristina Álvarez Guil sustituyó a su hermana Marta Álvarez Guil.

En otras palabras, Cristina ha querido hacer su propio equipo y ha utilizado a un hombre capaz de formar equipos pero que ahora mismo no figuraba en la actual espina dorsal de la institución.

En todo caso, Catena llevará a partir de ahora el Comité de Dirección y esto es importante.

Bau, con naturaleza de banquero de inversión, es un hombre salido de Goldman Sachs y llegado a El Corte Inglés cuando negoció la entrada de Mutua Madrileña y su compra de la mayoría de control de Seguros El Corte Inglés.

Al mismo tiempo permanece como secretario del Consejo José Ramón de Hoces, pieza fundamental del engranaje.

Los últimos resultados de El Corte Inglés muestan que la deuda se controla y los gastos se retraen. Ahora bien, el problema sigue siendo el de siempre: los ingresos. SI las ventas crecen por debajo de la inflación es que la cosa no marcha. Este es el reto de Javier Catena.