Estos días, hablando con conocidos con los que no lo hacía habitualmente, he notado que con frecuencia, directa o indirectamente se plantea la pregunta ¿Ha terminado la era de la globalización tal como la conocíamos? Y es que la pregunta venía planteándose ya durante la crisis del COVID, pero sin duda la guerra en Ucrania ha acentuado la tendencia: nos espera un mundo distinto al que conocimos hasta 2020. Rusia y China parece que están decididas a alterar las reglas del juego. Por si quedaban dudas sobre esta convergencia de intereses, en vísperas de la cumbre entre la UE y Beijing, el ministro de Exteriores ruso visitaba a su homólogo chino para reafirmar lo que ambos denominan un nuevo orden internacional “multipolar, democrático y justo”. Según ellos se trata de terminar con un mundo en el que Occidente impondría sus normas parapetándose tras una legalidad internacional que, en realidad, solo es una coartada para imponer sus intereses.