El presidente de la conferencia episcopal española, Luis Argüello, ha concedido una entrevista en La Vanguardia en la que habla sobre las opciones a seguir en el momento político español: elecciones, moción de confianza o moción de censura. De inmediato Pedro Sánchez, caballero con espada, ha recordado a los obispos que con la democracia pasó el tiempo en que tenían derecho a dictar en política. Una chorrada por cuanto los políticos, desde 1975 no dictan nada a nadie. Pero es que antes de 1975 tampoco. En todo caso habría que hablar de lo contrario: una intromisión del régimen de Franco en la iglesia, que no al revés. Y aún así era más lógico, pues Franco había salvado los católicos españoles de una muerte segura mientras que el Sanchismo lo único que hace es ningunear y marginar a los católicos de la vida pública y hacer alardes de profanación, como la de la basílica en la cruz del Valle de los Caídos.

Dicho esto, monseñor Argüello se equivoca.

La función de los obispos no es plantear el camino político a seguir sino denunciar a los partidos que atentan contra la ley natural y contra la Ley de Dios. Por ejemplo, los que incumplen los valores no negociables para un católico, que Benedicto XVI dejara muy clarito: aborto, familia natural, libertad de enseñanza y bien común.

Ahora bien, hay que parar los pies a este auténtico sinvergüenza que tenemos como presidente del Gobierno. Es cierto que la Iglesia no debe entrar en la lucha partidista, pero sí que debe entrar en política... y hablando muy clarito. Puede y debe decir a qué partidos políticos no puede votar -ni presentarse por- un católico. Esto es, a aquellos partidos que no cumplan los principios no negociables para un católico, ni en calidad de elector ni en calidad de elegido. 

La Iglesia no debe entrar en la lucha partidista, pero sí en política... y hablando muy clarito

Los obispos no deben decir si hay que optar por una moción de censura o por la convocatoria electoral, pero sí deben -deben, porque es su deber- denunciar las barbaridades del Sanchismo. Por ejemplo, el aborto... o la profanación del Valle de los Caídos.

Un deber al que la jerarquía eclesiástica española se ha sustraído, por cobardía, durante demasiado tiempo.

En todo caso, a la jerarquía episcopal española de ahora mismo no hay que reñirla por hablar mucho de política, sino por hablar muy poco.

Los obispos no deben decir si hay que optar por una moción de censura o por elecciones pero sí deben denunciar las barbaridades del Sanchismo. Por ejemplo, el aborto... o la profanación del Valle de los Caídos

Ahora bien, si esto supone que por el desliz de Argüello tenemos que aguantar las imbecilidades y baladronadas de Marisu y de Bolaños, entonces aplaudo al presidente de la Conferencia Episcopal. Es más creo que monseñor Argúello debería insistir en sus críticas al Gobierno y recordarles, por ejemplo, que un católico no puede votar a un partido como el PSOE, abortero, difusor de lo woke, perversor de menores y corrupto. Por ejemplo.