Sr. Director:

Mateo y Lucas inician sus relatos evangélicos, con una breve historia sobre el origen y el nacimiento de Jesús. En esas dos narraciones, aparece condensado todo el Evangelio. Son relatos los de Mateo y Lucas, los más populares y mejor conocidos del mundo, a pesar de los intentos baldíos de los intelectuales de la nada y de las teorías desmitificadoras de sabiondos y racionalistas exegetas. La Navidad es la celebración más festejada a nivel global, de tal forma que no solo es una celebración religiosa, sino que goza también de importancia cultural. Los relatos del nacimiento de Jesús tal como lo han transmitido Mateo y Lucas, han sido considerados por la Iglesia como relatos históricos-teológicos fundamentales   para la celebración litúrgica. No solo son relatos, ofrecen mensajes, que constituyen una secuencia de hechos de familia, la esencia de la Buena Nueva que se hizo presente en la vida realmente humana de Jesús, el Hijo de Dios.

Algunos teólogos negacionistas han cuestionado la historicidad de los relatos de Mateo y Lucas por principios racionalistas. Pero en pocas obras del Nuevo Testamento, de forma explícita o aludida, es muy importante resaltar que en poco tiempo el Nuevo Testamento, en forma explícita o aludida se expresa tanta conciencia sobre las circunstancias históricas del contexto sociopolítico del tiempo de Jesús. Mateo y Lucas no sólo interpretan La Sagrada Escritura y su contexto histórico. Los evangelios de la Infancia de Mateo y Lucas, descubren la historia esencial del Evangelio, ya convertida en instrumento eficaz de comunicación. Los primeros capítulos de la infancia de Jesús, son tan profundamente cristianos y tan dramáticamente persuasivos como lo son los relatos de la Pasión Muerte y Resurrección.

San Juan de la Cruz el genio universal de la lírica en un romance sobrio pero profundo, celebra así el Nacimiento de Jesús basado en la alegoría nupcial del matrimonio:

“YA QUE ERA LLEGADO EL TIEMPO/ EN QUE DE NACER HABÍA/ ASÍ COMO DESPOSADO / DE SU TÁLAMO SALÍA/ ABRAZADO CON SU ESPOSA/ QUE EN SUS BRAZOS LA TRAÍA/. AL CUAL LA GRACIOSA MADRE/ EN UN PESEBRE PONÍA/ ENTRE UNOS ANIMALES/ QUE LA SAZÓN ALLÍ HABÍA /LOS HOMBRES DECÍAN CANTARES/ LOS ÁNGELES, MELODÍA/, FESTEJANDO EL DESPOSORIO/QUE ENTRE TALES DOS HABÍA// PERO DIOS EN EL PESEBRE / ALLÍ LLORABA Y GEMÍA/ QUE ERAN JOYAS QUE LA ESPOSA/ AL DESPOSORIO TRAÍA/ Y LA MADRE ESTABA EN PASMO/ DE QUE TAL TRUEQUE VEÍA/EL LLANTO DEL HOMBRE EN DIOS/ Y EN EL HOMBRE LA ALEGRÍA/, LO CUAL DE UNO Y DEL OTRO/ TAN AJENO SER SE SOLÍA//