Talgo tiene récord de pedidos, de hecho, cerró el primer trimestre con una cartera récord de 5.668 millones de euros, que ascienden a 6.424 millones incluyendo la adjudicación de un contrato con la sueca Trafikverket. Sin embargo, no se conforma con dicha cifra y ahora aspira a entrar en la alta velocidad de Polonia, pero tendrá que afrontar mucha competencia y no le será de ayuda el hecho de que el ministro Óscar Puente pisoteara su prestigio por los retrasos de entregas de los trenes Avril a Renfe en los últimos años.

Recuerden que el fabricante ferroviario ahora tiene al Gobierno vasco y a la SEPI en su capital. De hecho, entró un consorcio vasco liderado por el ingeniero bilbaíno José Antonio Jainaga (que hoy no sólo preside Sidenor, sino también Talgo) y se hizo con el control del 27,4% del capital, repartido entre: el propio Jainaga (7,8%), el fondo público vasco Finkatuz (7,8%), la Fundación Bancaria BBK (7,8%) y la Fundación Bancaria Vital (3,9%). Tras dicho consorcio, en el capital del fabricante ferroviario figuran: Pegaso -donde ya sólo queda la familia Oriol-, con un 9,3%; la SEPI -o sea, el Estado español- (7,8%); Torrblas -sociedad de inversión que controla Ana Patricia Torrente Blasco- (5%); Torreal -firma de inversión de Juan Abelló- (3,2%); autocartera y capital flotante. Y por supuesto, la sede social y fiscal de Talgo regresó a Álava, junto a su factoría principal en Rivabellosa.

Es cierto que Talgo presenta récord de pedidos, pero no se conforma. Ahora opta a un contrato para suministrar 20 trenes de alta velocidad a la operadora estatal polaca PKP Intercity por unos 800 millones de euros, según avanza El Economista. Se piden trenes eléctricos autopropulsados y que sean capaces de circular a 320 km/h. A este pedido inicial se podrían sumar otras 35 unidades, llegando a los 2.000 millones, y además, el contrato incluye el mantenimiento durante 30 años y la construcción de un taller en Varsovia.

Sin embargo, Talgo tendrá fuerte competencia en la puja por el citado contrato polaco, pues quieren llevarse el gato al agua otros cuatro fabricantes ferroviarios. En concreto, el fabricante ferroviario polaco Pesa, el antiguo aliado de Talgo que ha decidido aparcar la colaboración que tenía con el fabricante ferroviario vasco para el desarrollo de alta velocidad desde septiembre de 2024 (de hecho, la nota de prensa de Talgo al respecto ya no se puede encontrar) e incluso su nombre llegó a sonar para entrar en su capital, después de que el Gobierno Sánchez vetara la OPA del consorcio húngaro Ganz-Mavag. Ahora Pesa (que es propiedad del fondo público polaco PFR) ha unido sus fuerzas a las del fabricante ferroviario japonés Hitachi (creador, entre otros, del tren que opera Iryo en España) para presentar su oferta por el citado contrato de PKP Intercity como consorcio. Además, también pujan el fabricante ferroviario alemán Siemens y el francés Alstom.

En este contexto, no será de ayuda el hecho de que el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, pisoteara el prestigio de Talgo por los retrasos de entregas de los trenes Avril a Renfe en los últimos años. El político vallisoletano se ha mostrado recientemente como defensor de los fabricantes ferroviarios europeos pero hace unos meses viajó a China y visitó las instalaciones de CRRC, el mayor fabricante de trenes del mundo. Ese viaje formó parte de la ‘gira’ que hizo por empresas ferroviarias y que también le llevó a visitar a Siemens en Alemania y una fábrica de la japonesa Hitachi (la cual fabrica, entre otros, el Iryo) en Italia... porque buscaba castigar a Talgo por el retraso en las entregas de los trenes Avril a Renfe y por el cual el operador ferroviario puso una multa de 116 millones de euros a Talgo. Además, Puente también se decantaba por el vasco CAF, el francés Alstom o el suizo Stadler (estos dos últimos también tienen plantas en España) para los nuevos pedidos de trenes, pero desde que el Estado ha entrado en el accionariado de Talgo ha tenido que rebajar el nivel de castigo. 

Claro que tampoco aportará puntos positivos el creciente caos ferroviario en España que el ministro Puente sigue sin afrontar. Él se ha cargado el prestigio de la alta velocidad española tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.