Sr. Director:
María Magdalena formó parte del grupo de los discípulos de Jesús, lo siguió hasta la Cruz y en el huerto donde se encontraba el sepulcro, fue la primera testigo de la misericordia. El Evangelio de San Juan, narra que María Magdalena lloró porque no había encontrado el cuerpo del Señor y Jesús se apiadó de ella transformando sus lágrimas en alegría pascual. Así ella tiene el honor de ser la primer testigo de la Resurrección de Jesús, la primera en ver el sepulcro vacío y comprobar la verdad de la Resurrección. Cristo tiene una especial consideración y misericordia hacia esta mujer que le manifiesta su amor buscándolo en el huerto con angustia y sufrimiento, con lágrimas de humildad. Además, es precisamente en el huerto de la Resurrección donde el Señor le dice a María Magdalena: “Noli me tangere” (“No me retengas”). Es una invitación dirigida no solo a ella, sino a toda la iglesia a entrar en una experiencia de fe que va más allá de toda apropiación materialista y de toda comprensión humana del misterio divino. Tiene un significado eclesial. Es una buena lección para todos los discípulos de Jesús: no buscar seguridades humanas, sino la fe en Cristo vivo y resucitado. Precisamente porque fue testigo de Cristo Resucitado, María Magdalena fue también la primera en dar testimonio de Él ante los apóstoles. Cumplió el mandato de su Señor resucitado: ”Ve a mis hermanos y diles.”. María fue y contó a los discípulos: “He visto al Señor y me ha dicho (Jn 20,17-18). De este modo se convierte en mensajera que anuncia la buena nueva de la Resurrección de Cristo. Como afirma Santa Tomás de Aquino, ella es testigo de Cristo resucitado y anuncia el mensaje de la Resurrección del Señor, como los demás apóstoles.
El Papa Francisco tomó la decisión de establecer la fiesta litúrgica de Santa María Magdalena en el contexto del Jubileo de la Misericordia, para subrayar la relevancia de esta mujer que mostró un gran amor a Jesucristo. Es cierto que la tradición en Occidente, especialmente después de San Gregorio Magno, identificó en la misma persona a María de Magdala, a la mujer que derramó perfume en la casa de Simón, el fariseo, y a la hermana de Lázaro y Marta. Esta interpretación continuó y tuvo influencia en los autores eclesiásticos occidentales, en el arte cristiano y en los textos litúrgicos relativos a santa María Magdalena.
Plegaria: Señor, Dios nuestro, Cristo tu Unigénito, confió antes que, a nadie, a María Magdalena la misión de anunciar a los suyos la alegría pascual, concédenos a nosotros por la intercesión y el ejemplo de aquella cuya fiesta celebramos, anunciar siempre a Cristo resucitado y verlo un día glorioso en el Reino de los Cielos.









