Sr. Director:

El Compendio del CEE nos dice que el Bautismo “otorga las virtudes teologales y los dones del Espíritu Santo” y esto sumado a otras muchas gracias. El paso del tiempo junto a la frecuencia de sacramentos no hará sino afianzar e incrementar todo este conjunto de bienes sobrenaturales que se irán haciendo patentes en las personas a medida que éstas se desarrollan. Y tales manifestaciones, por tanto, se irán evidenciando de manera adecuada y proporcionada a la edad.

Han surgido por doquier algunas teorías verdaderamente curiosas, por ejemplo, la denominada “fe adulta”. No es que sus mentes hayan madurado, es que se han desviado y desbarrado ostentosamente pues ya no les permiten admitir, creer, lo que siempre han creído. Cierto que a veces podemos tener dudas e incertidumbres, somos humanos, pero ello en vez de llevarnos a esquivar o abandonar la recta senda emprendida ha de conducirnos a ser humildes, a no dejarnos doblegar en esos momentos de inflexión y a pedir ayuda natural y sobrenatural, que no nos han de faltar si sabemos acudir a quien debemos. Pero la mal llamada “fe adulta” va por otros derroteros y es como un eslogan que agitan algunos para alejarse de la Iglesia Católica en busca y tras unas ideas alejadas de la fe verdadera: unas veces por comodidad, otras por falta de exigencia. Fundamentalmente porque prefieren elegir autónomamente lo que más cómodo le resulta creer independiente de la enseñanza tradicional de la Iglesia.

Es, por el contrario, precisamente San Pablo quien denomina esta firme creencia en la Iglesia como “fe adulta”: el inconformismo con las nuevas y acomodaticias ideas contemporáneas. Lo denunciaba Benedicto XVI durante su Pontificado: “Forma parte de la fe adulta comprometerse en favor de la inviolabilidad de la vida humana desde su primer momento”. “Forma parte de la fe adulta reconocer el matrimonio entre un hombre y una mujer para toda la vida como ordenamiento del Creador”. “La fe adulta no se deja zarandear de un lado a otro por cualquier corriente. Se opone a los vientos de la moda. Sabe que esos vientos no son el soplo del Espíritu Santo; sabe que el Espíritu de Dios se expresa y se manifiesta en la comunión con Jesucristo”. La verdad no siempre es cómoda para algunos, así como defender la fe, ellos sabrán el por qué, pero lo que no es de razón es tratar de tergiversar la verdad de Jesucristo con la falsedad de una “fe adulta”.