
Llegan más turbulencias para Airbus, en plena huelga indefinida en España. Proceden del otro lado del océano Atlántico, en concreto, de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA), que exige inspecciones por posibles grietas en más de 1.000 aviones A320 y A321.
El A321 es una versión alargada del A320, que tiene mayor longitud del fuselaje y capacidad de pasajeros. Se trata de los aviones comerciales más vendidos y con más entregas de la historia al superar las del Boeing 737, por lo que el aviso de la FAA no es baladí. Claro que no puede verse como una forma de perjudicar al fabricante aeronáutico europeo y beneficiar al estadounidense, que en los últimos años se ha valido el apodo de ‘el Pupas’ por los muchos problemas y crisis que ha pasado, y de los que ya ha empezado a levantar el vuelo. Y es que las nuevas medidas de seguridad que fija la FAA para 1.069 aviones de Airbus llega tras la información recogida por la Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea (EASA).
Las más de 1.000 aeronaves deberán someterse a controles específicos para comprobar la posible presencia de grietas, en concreto a una inspección por rototest (técnica que es capaz de detectarlas en los orificios donde se fijan determinados elementos de la estructura). Una alerta que tiene su origen en un ensayo de fatiga realizado sobre un A320, que forma parte de la evaluación de la posibilidad de prolongar su vida operativa, pero en las pruebas aparecieron grietas alrededor de algunos orificios de fijación de las esquinas superiores del compartimento de carga.
La FAA advierte que la ausencia de medidas correctoras podría comprometer la integridad del avión y ha decidido incorporar las inspecciones como requisitos de aeronavegabilidad. Claro que la directiva no se aplica a todos los Airbus A320 y A321 (de los que actualmente se producen las versiones neo), sino a los condicionados por los criterios técnicos fijados por EASA, entre los que figura el de vida útil extendida.
La exigencia de inspecciones por parte de la FAA no llega precisamente en un buen momento para Airbus, que está negociando para poner fin a una huelga indefinida en España que le ha surgido… justo cuando debe fabricar más aviones civiles y militares. Con dicha huelga algunos sindicatos reclaman mejores condiciones salariales y sociales, y hasta el Gobierno -en concreto, el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, ha abierto la puerta a intervenir en el conflicto laboral (como ya hizo hace meses con el surgido en Renault) sino hay acuerdo, aunque espera no tener que hacerlo. Por ahora, tras la última reunión del jueves 27 entre dirección de Airbus y sindicatos, la primera ha condicionado la continuidad de la negociación a que se suspenda temporalmente la huelga, mientras los trabajadores han aplazado al lunes 31 la votación sobre dicha suspensión.
Tanto lo relacionado con la FAA y las inspecciones de más de 1.000 aviones como el conflicto con algunos sindicatos y la huelga indefinida han amargado una alegría que recibió Airbus el pasado martes 25, en el primer Consejo de Ministros tras las vacaciones: la autorización del Acuerdo Marco para la adquisición conjunta entre España y Polonia de aviones cisterna A330 MRTT por un valor estimado de 5.4000 millones de euros. Se trata de unas aeronaves de transporte y repostaje en vuelo que el Ministerio de Defensa quería desde hace tiempo para aumentar su flota, y más dentro del actual y complejo contexto geopolítico.












