
Polonia sigue el camino de Eslovaquia: ¡Bien por Polonia y bien por Eslovaquia! Ambos países luchan por no dar reconocimiento de matrimonio al homomonio, es decir, al matrimonio homosexual ni a las parejas de hecho. Lógico.
Independientemente de las convicciones de cada cual, independientemente de lo que diga la Iglesia católica, existe el principio, muy civil, de que si el Estado ayuda al matrimonio, a la familia, no es un regalo: es para pagarle su contribución al Estado y a la sociedad, la mayor de todas: los hijos y la educación de los hijos, los futuros contribuyentes y víctimas de la sociedad de consumo.
Los homosexuales, salvo por vía indirecta, no pueden tener hijos, con lo cual, el Estado no tiene por qué reconocerles su función como educadores y productores de futuras víctimas de la sociedad de consumo. Y las familias monoparentales faltan al principio de que un niño necesita de un padre y de una madre.
Pero la Unión Europea, al igual que Naciones Unidas, está ahora mismo controlada por el Nuevo Orden Mundial (NOM) cristófobo, que ha dictaminado que si usted no regula el homomonio está atentando contra los principios europeos... ¡Toma ya!
¿Que en mi país, socio de la Union Europea, prohiben el matrimonio homosexual? Pues entonces yo me caso en el pueblo situado justo al lado de la frontera, por la parte de fuera, y a renglón seguido me presentó en mi país, por ejemplo Eslovaquia y obligo a las autoridades a aceptar mi matrimonio en otro país europeo, socio y amigo.
Pues bien, Eslovaquia (donde manda el socialdemócrata y abortista Robert Fico como primer ministro; y el presidente es Peter Pellegrini) se niega a ello... y Polonia lo intenta.
Los tribunales polacos están bloqueando los matrimonios homosexuales 'cursados' en otros países socios de la UE, mientras el presidente polaco, el católico Karol Tadeusz Nawrocki, intenta, ponerse en contra del parecer del muy progre primer minsitro polaco, Donald Tusk, y de Bruselas, y vetar las uniones de las personas no casadas, incluidas las uniones homosexuales.
Sí también de las parejas de hecho, porque el mismo argumento que hay sobre el gaymonio, puede atribuirse a la pareja de hehco, ¿Así que usted pretende prohibir el adulterio continuado? No, en lo que ocincido es que a dos personas, sean dos hombres o un hombre y una mujer, que conviven sin compromiso de continuidad alguno -suelen ser los que menos hijos tienen-, yo no tengo porqué otorgarles ayduas públicas de ningún tipo. ¿Por qué si no se han comprometido con el Estado a nada?
En todo caso, el mejor resumen de todo lo que ha ocurrido en Polonia lo tienen en Religión en Libertad.
En resumen, que el presidente polaco, Nawrocki, quiere mantener la dignidad del matrimonio, que es una cosa bastante seria aunque sobre él se hagan muchas bromas.
Pero hay algo más: en casi todas las democracias, salvo en las exclusivamente presidenciales, tipo EEUU, el mandamás, con categoría de primer ministro, tiene, o debería tener, que para eso está, un contrapeso en el propio jefe del Estado, sea un rey o un presidente de la República. Por decirlo así, presidente y CEO.
Ahora bien, si el presidente no sirve para nada, ¿para qué tendría que haber un jefe del Estado, esto es, presidente y CEO? No, la democracia es un sistema de contrapesos: el jefe del Estado debe de tener algún poder moderador o al menos un contrapeso a quien ejerce el mando.
De otra forma, ocurrirá como en España donde el rey Felipe VI manda menos que un gitano en un juzgado y ahora mismo, Pedro Sánchez le prohibe acudir a Ceuta, una ciudad española, no vaya a ser que al Rey le reciban con cariño mientras a Sánchez y a sus ministros les reciben con silbidos e insultos mayores.
¿Que lo de Eslovaquia y Polonia acaba en meros gestos? Pues que vivan los gestos de coherencia y de lógica. No andamos sobrados ni de la una ni de la otra.
Y recuerden que el príncipe de Liechtenstein anunció que vetará la nueva legislación del aborto de su país, otro tipo coherente.











