Cuando habla del futuro, de la evidencia científica y de la emergencia climática Pedro Sánchez levita... aproximadamente un metro sobre el duro suelo.
Y cuando es invitado a hacerlo por una empresa privada, en este caso Moeve, para la 'primera piedra' del Valle Andaluz del hidrógeno verde, allá por tierras onubenses, entonces nos cuenta lo de la colaboración público-privada e incluso se exalta con la inteligencia de la Administración pública, es decir, la inteligencia de la burocracia, algo que, por el momento, sólo ha descubierto él. Y sobre todo, se trata de un proyecto de país.
Y así, en la mañana del jueves 17 de septiembre, festividad de san Roberto Belarmino y Santa Hildegarda de Bingen, nuestro querido presidente ha cantado las excelencias del hidrógeno verde, la energía del futuro, a la que Moncloa ha destinado, según él, 3.000 millones de euros.

Esta vez, y el matiz tiene su enjundia, don Pedro no nos ha hablado del hidroducto, de hidrógeno verde, que iba a unir Zamora con Países Bajos y más allá, con posibles extensiones hasta Moscú, mismamente.
Lo digo porque suponiendo que, como ya hemos explicado una y otra vez en Hispanidad, el hidrógeno es un gas inestable, que puede ser útil si se utiliza como fuente de energía en el mismo complejo industrial donde se produce, pero en cuanto hablamos de transportarlo a otro lugar, como puede hacerse con el petróleo, el gas, etc... la cosa empieza a ponerse de color de hormiga. Y entre Zamora y Amsterdam hay 1.800 kilómetros de tubo.
Pero dejemos eso. Esta vez, desde Palos de la Frontera, el presidente del Gobierno no ha querido meterse en más charcos y ha cantado las excelencias del hidrógeno verde... estático. Por ejemplo: el Valle Andaluz del Hidrógeno, que recuerda la inmortal historia de John Ford: "Qué verde era mi valle".
El protagonista de este proyecto onubense/gaditano es Moeve. Y les digo la verdad, creo que el CEO de Moeve, Martin Wetselaar, hace bien apostando por él. Primero, porque lo verde, no me pregunten por qué, continúa siendo un factor de marketing sin parangón. Segundo porque Martin se está aprovechando, como todos, para entrar en un nuevo segmento de negocio con el apoyo del dinero de los fondos europeos. Él va a ganar igualmente, siempre que utilice el hidrógeno verde para su propio consumo o para clientes de las proximidades.

Si sale mal, y el hidrógeno verde se apaga como opción energética, el que pierde es el Estado. Y si en un futuro la tecnología permite que el hidrógeno verde sea rentable, lo que a día de hoy, salvo en proporciones pequeñísimas, es un mito, Moeve... ya estará situado.
Y además, Wetselaar, que de soñador tiene lo poco que debe tener un CEO, conoce el precitado principio de que el hidrógeno es bueno para utilizarse donde se fabrica sin transportarlo... y eso es lo que piensa hacer en Huelva y Cádiz..
Pero vamos a lo mollar. Pedro Sánchez, sin inmutarse ha asegurado que la cosa empieza con la producción, hidrógeno verde de 300 MWh con la posibilidad de cuando, esté desarrollado todo el polo onubense y gaditano, alcanzar los 2.000 MW. Será dentro de muchos años y con muchas más aportaciones públicas, pero hablamos, ¡oh sí!, de energía sostenible, la base de la industria del futuro, una energía limpia y respetuosa con el planeta, en un proceso de descarbonización y de electrificación como nunca habéis soñado.
Eso está muy bien, sin duda, pero verán, la industria española consume un mínimo de 75 millones de MW anuales, con lo que, una vez finalizado el proyecto del Valle Andaluz del hidrógeno, si se cumplen todas las previsiones, el hidrógeno de este proyecto podría cubrir el 0,003% (subiendo decimales) de las necesidades de la industria española.
Por otra parte, considerando que el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), el plan energético diseñado por otras dos amantes del planeta, Teresa Ribera y Sara Aagesen, habla de 12.000 MW para 2030, algo que no se va a cumplir si no se ponen en marcha todos los proyectos de hidrógeno verde que han acudido al panal de rica miel de la subvención pública. Por cierto, proyecto que no haya empezado en el presente año, olvídense de él.
Pues bien, con todo respeto, el Valle Andaluz del petróleo ni va salvar al planeta ni va a poder alimentar a la industria española sino en una mínima parte. Asegurar que el hidrógeno verde es el futuro, como ha hecho Pedro Sánchez... es suponer que el futuro es un niño en las rodillas de los dioses. Pero juraría que en el mejor de los casos puede ser el futuro de 2060, no el de 2030 y para entonces es posible que Pedro Sánchez ya no sea presidente del Gobierno. A medio plazo todos calvos, a largo plazo todos muertos.
Salvo que inventemos otra forma más rápida , barata y transportable de conseguirlo, en cuyo caso me callo. Es más, estoy seguro que Pedro Sánchez será el autor de tan formidable salto tecnológico. Lo suyo es la evidencia científica... como todo el mundo sabe.