El Gobierno no entrará en el capital de SEAT… para salvar a la marca española de la desaparición que pretende el grupo Volkswagen para finales de 2029 dentro de la fuerte reestructuración que ha puesto en marcha y que, por ahora, ya ha confirmado 50.000 despidos. El vergonzoso silencio que se mantenía se ha roto con las palabras del secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga, es decir, el número dos del ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu.
En su reciente intervención en el ‘Fòrum Europa. Tribuna Catalunya’, García Brustenga ha explicado que el Gobierno no contempla la posibilidad de que el Estado entre en el accionariado de SEAT S.A. (filial del grupo Volkswagen que cuenta con la marca SEAT y la marca premium Cupra) para salvaguardar el futuro de la mítica marca española, que en los últimos días se ha puesto en cuestión por parte del grupo alemán, que sí querría seguir con Cupra de cara a 2030. Eso sí, ha descartado la nacionalización de la marca SEAT porque, en su opinión, “este Gobierno no es de nacionalizar”, y la opción no está sobre la mesa.
El número dos de Hereu ha referido que tiene “cero dudas” de que SEAT seguirá existiendo como marca, “ojalá idealmente con más inversiones y modelos”. Cree que su pervivencia es una cosa distinta al grupo Volkswagen, que “está mal a nivel global” y repensando su estrategia. Asimismo, ha destacado que “SEAT ha funcionado bien” a lo largo de su historia, se ha erigido en “punta de lanza” y en un referente de una estrategia para la industria de automoción en España, sustentada en una apuesta por el coche eléctrico que tiene el respaldo del Gobierno central, las Administraciones autonómicas y también por el sector, recordando que ahora este último tiene como máximo portavoz, en su condición de presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) desde el pasado 19 de junio, a Markus Haupt, que es consejero delegado de SEAT y Cupra desde el 9 de octubre de 2025.
García Brustenga ha apuntado que el Gobierno no quiere que se pierdan actividades críticas y cuando hay riesgo, busca “el punto mínimo suficiente” de intervención. Pues con SEAT hay riesgo y aunque el grupo Volkswagen aún no ha tomado una decisión, el hecho de que saliera a la luz su pretensión no invita al optimismo. Puede que el señor García Brustenga esté pensando en una intervención similar a la que hasta ahora ha hecho el Gobierno en casos de conflictos laborales entre empresas y sindicatos (como se ha visto en Renault y Airbus), pero cabe referir que el Gobierno ha tenido menos reparos a intervenir en intervenir en un mayor grado, de hecho, entrando en el capital, en otras muchas empresas, como Indra, Telefónica, Talgo… y siendo menos necesario que en el caso de SEAT.
El secretario de Estado de Industria debería recordar que su fábrica de Martorell (Martorell) emplea a unas 12.000 personas, la mayoría de las que tiene la filial SEAT S.A. (cuya plantilla asciende a 15.000), y que actualmente produce siete modelos: tres de la marca SEAT (Ibiza, Arona y León), tres de Cupra (Formentor, León y Raval) y el Volkswagen ID. Polo. García Brustenga confía en que SEAT seguirá presente en España, pese a los ajustes del grupo alemán Volkswagen y, en línea con su jefe más directo (el ministro Hereu), ha recordado los casos de Santana y Ebro… Pongamos los puntos sobre las íes, señores Hereu y García Brustenga: en Santana, el resurgimiento ha llegado a través de la sociedad conjunta china Zhengzhou Nissan y la tecnológica china Anhui Coronet, así como con una alianza con el grupo chino BAIC y con el grupo chino JAC Motors; y en Ebro, el 40% es propiedad del grupo chino Chery y el 60% restante pertenece a la sociedad española EV Motors. ¿Quieren que SEAT acabe estando controlada por manos chinas? Sería lamentable.