En los últimos días, en sector del automóvil español sobrevuela el posible fin de la marca SEAT para finales de 2029. Por ahora, su dueño, el grupo alemán Volkswagen mantiene la incógnita y desde la filial SEAT S.A. se apunta que no hay una decisión tomada aún, pero se habla de Cupra como motor clave de crecimiento y rentabilidad futuros. Ante este escenario sorprende que haya demasiado silencio del Gobierno... cuando debería ser duro con el grupo alemán e intervenir, algo que ha hecho en otras muchas empresas siendo menos necesario (Telefónica e Indra, por ejemplo).
Las malas noticias se dan por etapas, como se suele decir en comunicación corporativa, y parece que una muestra de ello se ve ahora con SEAT. El tema tomó protagonismo tras una filtración a una revista alemana, en vísperas de la reunión del Consejo de Supervisión del grupo Volkswagen sobre el plan de ajustes. Finalmente, dicho órgano optó por evitar el conflicto en Alemania: confirmó 50.000 despidos en todo el mundo, no sólo en el papel de su sede como se habló en un principio, pero no lo que pasará con SEAT ni con el cierre de cuatro plantas germanas (por ahora sólo se dice que no está garantizada su posición en el sistema productivo en el periodo 2031-34 y se están buscando usos alternativos a las mismas).
Thomas Schäfer, CEO de la marca Volkswagen en turismos y responsable del grupo de las marcas de volumen (denominadas core) del gigante automovilístico alemán, ha señalado que “las fábricas de Martorell y Pamplona son muy rentables. Han hecho bien su trabajo”. “La Península Ibérica está muy desarrollada para trabajar de forma eficiente”, ha referido, añadiendo que “nuestra fábrica de baterías en Valencia (en alusión a la que se está construyendo en Sagunto) va viento en popa”. Además, ha apuntado que el ajuste de empleo (50.000 despidos, por ahora) se focalizará en puestos administrativos.
Desde la filial española, SEAT S.A. se apunta que aún no hay una decisión sobre la marca que le da nombre y que actualmente convive con la premium Cupra, pero se justifica para cuando llegue dicha decisión en que el entorno cambiante exige reevaluar constantemente estrategias, prioridades de inversión y modelos de negocio. De hecho, dice que “la marca SEAT sigue siendo una parte importante de SEAT S.A. y cuenta con una hoja de ruta de producto clara para locs próximos años”, por lo que continuará con los lanzamientos y actualizaciones previstos, pero “más allá del ciclo de producto actual, el futuro de la marca SEAT sigue analizándose”. Además, la filial reconoce que “en el contexto actual, con una regulación cada vez más exigente, el coste de la electrificación y la inversión necesaria para desarrollar una nueva generación de modelos eléctricos, hacen que este análisis para seguir invirtiendo en la marca SEAT sea cada vez más complejo”. Todo dependerá de la evolución de la regulación, la demanda de los clientes y las condiciones de mercado. Claro que el CEO de SEAT y Cupra, Markus Haupt, ya habla de “una historia de transformación, con Cupra como motor clave de nuestro crecimiento y rentabilidad futuros. Al mismo tiempo, nuestras responsabilidades industriales están creciendo y, con ellas, el empleo. Estamos construyendo un futuro sólido para SEAT S.A. y para Martorell”.
Hay demasiado silencio en el Gobierno español al respecto y las declaraciones del ministro de Industria y Turismo, el socialista catalán Jordi Hereu, no invitan al optimismo. Es cierto que ha señalado que “SEAT es una gran marca”, pero recuerda que “en este país ahora están naciendo proyectos industriales en base a la recuperación de marcas. Y pondría algunos grandes ejemplos. Santana y Ebro están iniciando magníficos proyectos industriales en España en base a la recuperación de antiguas marcas”, ha afirmado Hereu. "Tenemos los años por delante para hablar de posibles proyectos industriales que incorporen el gran activo inmaterial, pero que es fundamental, de la marca Seat", ha añadido. Pero ojo, porque conviene recordar que actualmente las marcas recuperadas no fabrican desde cero en nuestro país, sino que sólo ensamblan piezas traídas desde Asia: en el caso de Santana, el resurgimiento ha llegado a través de la sociedad conjunta china Zhengzhou Nissan y la tecnológica china Anhui Coronet, así como con una alianza con el grupo chino BAIC y con el grupo chino JAC Motors; y en el caso de Ebro, el 40% es propiedad del grupo chino Chery y el 60% restante pertenece a la sociedad española EV Motors.
Desde el Gobierno, también se ha pronunciado el vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, afirmando que el Ejecutivo hará "todo el esfuerzo necesario" para mantener la marca SEAT. Sin embargo, no ha dado más detalles al respecto.
Por ahora, parece poco. Moncloa debería endurecer su tono con el grupo alemán y el Estado debería intervenir, como ha hecho en otras muchas empresas (Telefónica, Indra y Talgo, entre otras), incluso siendo menos necesario que en este caso. Debería optar por defender de verdad el sector automovilístico español y todas sus marcas, en lugar de vender como inversiones los movimientos de colonización que están realizando las marcas chinas (que, por ahora, prefieren más vender en nuestro país que fabricar aquí desde cero). Y más cuando en esta ocasión se trata de la Sociedad Española de Automóviles de Turismo.